Pablo ‘Bebote’ Álvarez fue detenido junto a más de un centenar de barras de “Los Diablos Rojos”, en las inmediaciones del Estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, de Avellaneda.

La detención de Pablo Bebote Álvarez y unos 150 integrantes de su facción por “intimidaciones públicas”, ocurrida en las inmediaciones del estadio de Independiente antes del partido frente a Rosario Central, marcó un nuevo capítulo en la interna violenta que sacude al club de Avellaneda. En la previa del encuentro contra el Canalla por la última jornada del Torneo Clausura, el histórico barra y la oficial se amenazaron mutuamente y las alarmas estaban encendidas por un posible enfrentamiento. La Policía tomó cartas en el asunto e interceptó al grupo de Álvarez en la zona conocida como los siete puentes, a escasas cuadras del Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini, cuando se habían reunido en ese punto estratégico. Entre los arrestados figura también el número dos de la facción, Alejandro Terremoto Caiño.
En las horas previas, el histórico líder de la barrabrava del Rojo había asegurado, mediante redes sociales, que volvería a ingresar al estadio con la intención de recuperar el control de la hinchada, mientras que la facción oficial prometía frenarlo “a tiros”.
La barra oficial se juntó en un club del barrio porteño de Barracas y más de 300 personas cerraron la noche al grito de “Bebote, querido, te vamos a cagar a tiros”, lo que motivó un alerta de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide).
En concreto, ordenó ampliar el operativo de seguridad para el partido de esta noche de 450 a 570 efectivos y se dejó por escrito que cualquier hecho de violencia que se produzca en las tribunas del Libertadores de América será responsabilidad del organizador y habrá sanciones ejemplares.
En ese marco, con su detención ‘Bebote’ no pudo cumplir con su “promesa” de volver a convertirse en líder, como lo fue entre 1996 y 2017. Como se sabe, desde aquel último año pasó un largo tiempo en prisión por extorsión y amenazas al entonces entrenador de Independiente Ariel Holan.