¿Qué está haciendo George Hotz ahora?

Desde septiembre de 2015 hasta noviembre de 2025, trabajó en comma.ai, su empresa de aprendizaje automático para la automatización de vehículos. Desde noviembre de 2022, Hotz trabaja en tinygrad, un framework de aprendizaje profundo.

George Hotz es conocido en la escena hacker como Geohot. Se convirtió en leyenda con tan solo 17 años, cuando ‘desbloqueo’ el primer iPhone y rompió la seguridad de PlayStation 3. Aquella hazaña le enfrentó a toda clase de problemas legales con gigantes como Sony, pero también le convirtió en un símbolo de rebeldía tecnológica muy valorado por mentes como la de Elon Musk. Para el CEO de Tesla no era un delincuente, sino alguien capaz de desafiar y atravesar la seguridad de cualquier sistema.

Ahora, a sus 36 años, Hotz ha demostrado seguir siendo igual de inconformista. Tras fundar Comma.ai, una compañía que desarrolla sistemas de conducción asistida, su objetivo es claro: competir directamente con Tesla y demostrar que puede crear un software más eficiente que el famoso Autopilot. Una ambición que, ironías de la vida, brotó de su interior tras rechazar una oferta del propio Elon Musk. “No quiero trabajar para ti. Quiero superarte”, parece decirle.

La relación de Hotz con Musk no terminó en esa oferta. En 2022, aceptó un reto público para mejorar el buscador de Twitter, entonces recién adquirido por el magnate. Se incorporó como becario durante 12 semanas, pero abandonó a las cuatro tras comprobar que el impacto de sus cambios era mínimo. Una decisión que reafirma su filosofía: no busca puestos cómodos, sino desafíos que le permitan innovar, sin ataduras.

Desde entonces, Hotz ha redoblado su apuesta por la inteligencia artificial y la conducción autónoma. En entrevistas recientes, ha dejado claro que su meta no es seguir el camino marcado por las grandes corporaciones, sino encontrar nuevas y accesibles soluciones que rompan el monopolio tecnológico de estas. Su empresa, Comma.ai, ya ofrece kits que convierten coches convencionales en vehículos semiautónomos, una alternativa más económica frente a Tesla.

Se trata de un pulso tecnológico e ideológico. Hotz representa la mentalidad hacker llevada al extremo: curiosidad sin límites, rechazo a la burocracia y una obsesión por demostrar que la innovación no necesita permisos. Mientras Musk acapara titulares con sus proyectos espaciales y de IA, Hotz trabaja desde la sombra para demostrar que David también puede desafiar a Goliat.

En definitiva, hablamos de un genio que dijo “no” al hombre más influyente del sector tecnológico y que ahora quiere demostrar que la verdadera revolución no siempre viene de Silicon Valley.

El genio que hackeó el iPhone con 17 años le dijo “no” a Elon Musk: años más tarde quiere demostrar que puede superarlo

 

 

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