El desafío ahora será superar la marca histórica establecida en el Mundial de 1994, también disputado en territorio estadounidense, cuando los estadios recibieron un total de 3,5 millones de espectadores. Con el nuevo formato ampliado a 48 selecciones y 104 partidos, las proyecciones son optimistas y señalan que la asistencia final podría alcanzar los 6,5 millones de aficionados, estableciendo un récord difícil de igualar en futuras Copas del Mundo.