La senadora Paloma Valencia, apadrinada por el exmandatario, quedó rezagada en la tercera posición con poco menos del 7%.
“Vamos a celebrar esta victoria de los nunca, de los que nunca hemos vivido de la teta del Estado”, es decir, de quienes nunca han ocupado cargos públicos, dijo De la Espriella.
El abogado promete megacárceles, bombardeos y mano dura contra el crimen en un país que atraviesa una crisis de seguridad por la expansión de los grupos armados financiados por el narcotráfico.
“Hoy más que nunca estamos firmes por la patria”, concluyó haciendo un saludo militar en el video, acompañado de su familia desde la caribeña ciudad de Barranquilla.
El mapa electoral volvió a reflejar las profundas divisiones territoriales e ideológicas del país. De la Espriella se impuso ampliamente en los departamentos más conservadores y de mayor desarrollo económico del centro del país, mientras que Cepeda consolidó su liderazgo en Bogotá y en amplias zonas de la periferia, especialmente en regiones del Caribe, el Pacífico y el sur colombiano.
La confrontación entre ambos proyectos políticos marcará la campaña hacia el balotaje. Cepeda ha centrado su discurso en la consolidación de las reformas sociales impulsadas por el actual gobierno, la lucha contra la corrupción y una política económica orientada a reducir las desigualdades.
El próximo inquilino del palacio presidencial deberá gobernar en un país con cerca de 27.000 alzados en armas, según cálculos de la Fundación Ideas para la Paz, un centro de investigación sobre el conflicto interno.
A una década de la firma del acuerdo de paz con las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el país aún lidia con disidencias de esa guerrilla y otros grupos armados como el cártel Clan del Golfo y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional, alimentados por el narcotráfico y la minería ilegal.
Entre los punteros, Cepeda, senador y candidato por el oficialista Pacto Histórico, es el único que continuaría con la política de “paz total” con la que Petro inició diálogos paralelos con los ilegales, a los que aún no ha logrado desarmar.
Guillermo Rico, periodista y escritor, dijo a The Associated Press desde el centro de Bogotá que ejerció su voto para defender la continuación de los diálogos de paz, que considera una prioridad para el país: “Indudablemente es la paz y más que hay candidatos que están proponiendo destripar, asesinar, acabar con la oposición con la gente de izquierda”.
Durante la jornada, se registraron presuntos casos de compra de votos y la fiscalía investigaba un posible caso de coacción a votantes en la zona rural de Coyaima, en el centro-oeste del país, presuntamente por parte de guerrilla Ejército de Liberación Nacional, alzada en armas desde 1964.
Petro se juega su legado
Petro, quien militó en su juventud en una extinta guerrilla, ha buscado que su legado continúe porque asegura que la oposición no le permitió ejecutar todos sus proyectos.
Ahora Cepeda, su aliado político, ha prometido profundizar la agenda oficialista, ampliando programas sociales y continuando con las reformas del sistema pensional y laboral, mientras busca que el Congreso apruebe la polémica reforma a la salud.
Tanto de la Espriella como Valencia han manifestado su afinidad por Trump, incluso cuando este ha adoptado una postura más agresiva hacia América Latina que cualquier otro presidente estadounidense en décadas y ha presionado a naciones como Colombia, Ecuador y México para que repriman con mayor contundencia a los grupos criminales.
La disputa entre De la Espriella y Cepeda abre ahora una nueva etapa de la campaña electoral, en la que ambos candidatos buscarán captar el voto de los sectores moderados y de los electores cuyos candidatos quedaron fuera de la contienda, en una elección que definirá el rumbo político de Colombia durante los próximos cuatro años.