En el marco de una nueva movilización de Ni Una Menos, Gustavo Vera, presidente de la Fundación La Alameda sostuvo que el femicidio de la adolescente cordobesa revela graves falencias en los mecanismos de búsqueda y protección, y reclamó una investigación que avance sobre todas las responsabilidades.
Miles de personas se movilizaron este 3 de junio en distintos puntos del país en una nueva jornada de Ni Una Menos, la convocatoria que desde 2015 denuncia la violencia machista y exige políticas públicas para prevenir los femicidios. En esta oportunidad, el reciente asesinato de la adolescente cordobesa Agostina Vega, de 14 años, se convirtió en uno de los principales símbolos del reclamo.
La concentración central tuvo lugar frente al Congreso de la Nación, donde organizaciones sociales, familiares de víctimas y colectivos feministas volvieron a exigir respuestas ante una problemática que continúa golpeando al país.
Desde el colectivo Ni Una Menos recordaron que entre el 3 de junio de 2015 y el 24 de mayo de 2026 se registraron al menos 3.205 víctimas fatales de violencia de género, entre femicidios directos, vinculados, transfemicidios, travesticidios e instigaciones al suicidio.
"No son números, son vidas arrancadas por la violencia machista", señalaron desde la organización.
La conmoción generada por los recientes femicidios de Agostina Vega, en Córdoba, y de Dulce Candia, de 17 años, en Misiones, volvió a poner en el centro del debate las falencias en los mecanismos de prevención, búsqueda y protección de niñas, adolescentes y mujeres.
En diálogo con INFOROSARIO, el presidente de la Fundación La Alameda y exlegislador porteño, Gustavo Vera, sostuvo que que “el caso de Agostina Vega trasciende el horror de un femicidio individual y expone una falla estructural del Estado”.
“Estamos frente a una adolescente desaparecida respecto de la cual existían protocolos claros que exigían una reacción inmediata (Alerta Sofia, SIFEBU, protocolo de búsqueda de NNyA), pero todo indica que esos mecanismos no se activaron con la urgencia necesaria. Cuando una denuncia no se toma a tiempo, cuando se minimiza la desaparición de una menor y cuando las primeras horas se desperdician, no estamos ante simples errores administrativos: estamos ante fallas institucionales que pueden tener consecuencias irreparables. Por eso el reclamo de Justicia por Agostina también interpela al sistema de protección de niñas y mujeres en su conjunto”, manifestó.
El dirigente también planteó la necesidad de investigar en profundidad posibles responsabilidades que excedan al principal acusado por el crimen: "Existen numerosos interrogantes sobre las demoras en la búsqueda, la falta de aplicación inmediata de los protocolos y los vínculos políticos, institucionales y sociales que rodeaban al imputado. La sociedad tiene derecho a saber si hubo negligencias, encubrimientos o favores que contribuyeron a generar un contexto de impunidad".
Para Vera, la Justicia no debería limitarse a determinar la responsabilidad penal del acusado, sino avanzar sobre toda la cadena de hechos y posibles omisiones institucionales. "La verdadera Justicia será aquella que permita esclarecer todas las responsabilidades, sin excepciones ni privilegios", expresó.
Respecto de las movilizaciones realizadas este miércoles en todo el país, consideró que la convocatoria estuvo marcada por "el dolor, la indignación y el reclamo de respuestas" y destacó el valor de la movilización social para mantener visibles los reclamos.
"Las marchas no reemplazan las decisiones judiciales ni las políticas públicas, pero cumplen una función fundamental: evitan que los casos caigan en el olvido y generan presión para que las instituciones rindan cuentas", sostuvo. Finalmente reflexionó: “Si se logramos una revisión seria de los protocolos de búsqueda y mayores controles sobre su cumplimiento la movilización habrá producido un impacto que trascienda el caso de Agostina”.
El movimiento Ni Una Menos nació el 3 de junio de 2015 tras el femicidio de la adolescente Chiara Páez, ocurrido en Santa Fe. A once años de aquella primera movilización que marcó un antes y un después en la agenda pública, miles de personas volvieron a las calles para exigir justicia por las víctimas y reclamar acciones concretas frente a una problemática que continúa cobrando vidas.
En ese contexto, el nombre de Agostina Vega se sumó al reclamo colectivo que, una vez más, volvió a resonar en plazas y calles de todo el país bajo una misma consigna: ni una menos.