La escritora, guionista y directora Bárbara Di Rocco denunció públicamente una situación de discriminación que vivió junto a una amiga en un bar del barrio porteño de Palermo, donde una empleada del lugar les habría impedido utilizar el baño de mujeres.
“Mi documento dice mujer”, respondió Di Rocco cuando, según el video difundido, una trabajadora de la cocina del establecimiento les indicó que no podían ingresar al baño de mujeres. La activista por los derechos travestis-trans vinculó el episodio con el contexto político y social actual. “Son cosas que van a seguir pasando en el mundo entero, hay una revolución fascista, con discursos legitimados, como ocurre con nuestro presidente y con un montón de políticos que creen que tienen poder de decisión sobre la vida de otras personas, cuando debería ser para cuidarlas, no para hostigarlas y segregarlas”, expresó Barbie durante una entrevista exclusiva con INFOROSARIO.
Bárbara Di Rocco participó recientemente de una conferencia en Rosario, en la Plataforma Lavardén, sobre el Archivo Trans de la Argentina. En su charla reflexionó sobre la persistencia histórica de los discursos discriminatorios hacia las identidades travestis y trans. “En estos archivos que voy encontrando desde 1920 el debate es siempre el mismo: hombres que son mujeres, mujeres que son hombres. ‘Vayan al baño de hombres’. Es una discusión eterna”, sostuvo.
La escritora afirmó que las personas travestis continúan siendo colocadas “en un limbo” social. “Nunca vamos a estar ubicadas socialmente. Siempre se cuestiona a qué baño vamos, a qué nos dedicamos, incluso el documento”, señaló a nuestro medio.
En ese sentido, reivindicó la identidad travesti, aunque advirtió sobre las dificultades administrativas y legales que aún existen. “Soy partidaria de reivindicar la identidad travesti, pero a la hora de hacer trámites o viajar tendría que estar reconocida a nivel internacional”, indicó.
Sobre el episodio ocurrido en el bar, Di Rocco aseguró que mantuvo la calma y decidió enfrentar verbalmente la situación. “Soy una persona con una postura muy firme. Me mantuve con el teléfono en la mano y le pregunté a esa persona por qué hacía eso. No sé cómo alguien con el privilegio de tener trabajo se pone a discriminar y hacer un show patético”, manifestó.
Según contó, desde el establecimiento se comunicaron luego con ella por privado para pedir disculpas. “Me escribieron diciendo que estaban muy consternados. Mis amigas habían ido otras veces, pero el problema lo ocasionó esta persona de la cocina. ¿Cómo tenés a alguien que te arruina la imagen del lugar?”, cuestionó.
La activista también relató que la situación continuó incluso dentro del baño: “Estábamos en el baño y se metió a decirnos cosas detrás de la puerta. Horrible”.
Además, reclamó la implementación de un cupo laboral trans en el ámbito privado y pidió que existan consecuencias frente a este tipo de hechos. Asimismo Bárbara advirtió sobre los discursos que vinculan a las personas trans con situaciones de peligro o perversión. “Se instala que la mujer puede sufrir alguna violencia por parte de una persona trans”, señaló.
Finalmente, expresó su preocupación por el impacto social de estos discursos sobre las nuevas generaciones. “Nosotras ya somos adultas, pero qué pasa con las infancias trans, con padres que quieren corregir identidades de género distintas. Eso hace que no avancemos como sociedad”, reflexionó.
“Creo que nadie va a dejar de odiar una etnia o una religión, pero no tenés que hacerle saber al resto ese pensamiento y decirlo. Fijate cómo el odio pudo más, y dijo todo eso adelante de todos, incluso filmándola. Me da tristeza el ejemplo que le da a sus hijos”, concluyó.
¡Que me quiten lo bailado!
En su libro, recientemente presentado en Rosario, Bárbara Di Rocco, aborda la historia de Ana Lupez, una pionera trans de 83 años que sobrevivió a la censura, la violencia y el exilio. La autora destaca la celebración y el baile como sus actos más grandes de resistencia. La historia de Ana sirve como disparadora para reflexionar sobre la lucha de la comunidad trans, su fuerza y los desafíos de la vida cotidiana.