“Las víctimas recibieron el medicamento cuando estaban intubadas o en cuidados intensivos, lo que resultó en infecciones fatales”, reza el informe del Instituto Malbrán que investigó las muertes. El fentanilo contaminado, utilizado entre abril y mayo, ya fue retirado de circulación por orden de la ANMAT.

Al menos 33 personas fallecieron como consecuencia de la administración de fentanilo contaminado en provincia de Buenos Aires, Santa Fe y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, según lo confirmó un reciente estudio realizado por la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud, “Dr. Carlos G. Malbrán”.
El informe indica que “las víctimas recibieron el medicamento cuando estaban intubadas o en cuidados intensivos, lo que resultó en infecciones fatales”. Estas muertes, vinculadas directamente al uso hospitalario del fentanilo, generan una gran preocupación por los protocolos de control de calidad de los medicamentos utilizados en entornos críticos.
Los nuevos datos fueron confirmados por el Instituto Malbrán en el reporte que presentaron ante la Justicia Federal. En este se detalla que 16 casos fatales se registraron en el Hospital Italiano de La Plata, institución que funcionó como el disparador de la causa, ya que ahí se identificaron las primeras nueve defunciones; otros 16 en la provincia de Santa Fe (seis en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, ocho en el Sanatorio Parque y uno en el Hospital Italiano, de Rosario; y uno en el José María Cullen, de la capital provincial) y uno en el sanatorio Dupuytren de la ciudad de Buenos Aires.
En total, la cantidad de personas afectadas se eleva a 69, por el momento todas los infecciones confirmadas son también en esos mismos establecimientos, más un caso en la Clínica San Lucas en Neuquén. La investigación quedó radicada en el Juzgado Criminal y Correccional Federal N°3 de La Plata, a cargo del juez Ernesto Kreplak.
El laboratorio que comercializó el fentanilo contaminado fue HLB Pharma Group, aunque la elaboración estuvo a cargo de Laboratorios Ramallo. Según la investigación, en las ampollas del opioide se detectaron las bacterias Ralstonia pickettii y Klebsiella pneumoniae. Entre las infecciones graves que estas pueden causar, especialmente en pacientes inmunocomprometidos, figuran bacteriemia o septicemia, meningitis y artritis séptica para la primera, así como neumonía infección del tracto urinario o sepsis para la segunda. De ahí que, al haber sido suministrado el medicamento a pacientes en terapia intensiva, las consecuencias, en varios casos, hayan sido mortales.
Tras la confirmación de los primeros afectados en el Hospital Italiano de La Plata, la Anmat alertó a los demás centros de salud del país la situación y dispuso la inhibición de los dos laboratorios implicados. Además, cuando a mitad de mayo se empezó a conocer el impacto del suministro del fentanilo, detallaron que: “Los hechos demostrarían que se trataría de productos contaminados elaborados en un establecimiento con deficiencias en el cumplimiento de las buenas prácticas [de fabricación y control] y, por eso, no se puede asegurar que los productos fabricados cumplan, en forma uniforme y controlada, con los requerimientos de seguridad y eficacia de acuerdo con las normas de calidad adecuadas al uso que se les pretende dar”.
Como comentaron las fuentes con acceso al expediente consultadas, el número de afectados y fallecidos aún puede aumentar. Esto es así porque continúan investigando el brote en diversos centros de salud y analizando casos sospechosos que puedan identificarse con los patógenos detectados, como anunció la semana pasada el Ministerio de Salud de la Nación.