Bionbax, ubicada en Roldán, es la primera fábrica de bioplásticos de Latinoamérica

Con una propuesta innovadora, la empresa de biotecnología planea abrirse al mercado local en el primer trimestre del 2026 y luego al mercado internacional.

La fábrica Bionbax aborda una problemática global: ante el dilema del plástico y sus consecuencias ya sea contaminación ambiental, de aguas, suelos y aire, daño a la biodiversidad y el impacto en la salud humana, la empresa ubicada en Roldán propone la creación de bioplástico, una alternativa sustentable. De esta manera, Bionbax elige un camino con menos contaminación e impacto ambiental.

 

 

A partir del aceite de soja como materia prima, la empresa de biotecnología es capaz de transformarlo en polímeros biodegradables a través de un proceso de fermentación. Ubicada en el Parque Industrial de Roldán, la fábrica implementó una particular forma de producir bioplástico a partir del proceso que hacen determinadas bacterias, que ingieren la fuente de carbono y la transforman en un polímero, es decir que internamente producen moléculas de plástico. La empresa planea producir estos polímeros, para luego venderlos en forma de chips o pellets como materia prima para que otras empresas utilicen el bioplástico para diversos fines: bolsas, variedad de artículos y demás utensilios. Al ser bioplástico es biodegradable y no es derivado del petróleo.

 

 

En diálogo con INFOROSARIO, Gabriel Fernández, uno de los titulares de la firma, detalló el proceso productivo de Bionbax y su proyección nacional e internacional. El proyecto también es dirigido por Ezequiel Sala y Leonardo Romera. 

“Somos una empresa de biotecnología que se va a encargar de transformar el aceite de soja argentino en un producto biodegradable, un polímero biodegradable. Los plásticos normalmente derivan del petróleo, pero en este caso será un derivado del aceite de soja. Ese proceso se logra a través de bacterias que se alimentan del aceite de soja y en esa digestión que hacen lo transforman en un polímero biodegradable. Expuesto a la intemperie su degradación es de 2 a 6 meses, mientras que el plástico demora de 80 a 100 años. Estamos aún descubriendo todas las salidas comerciales que puede tener este producto”, detalló a nuestro medio Gabriel Fernández.

“Estamos animados y buscamos la sustentabilidad. A medida que avanzamos vamos viendo en el mundo las nuevas posibilidades y salidas comerciales que tenemos. El bioplástico es una alternativa sustentable. Como emprendedores escuchamos hablar de biotecnología y dentro del abanico investigamos esto, fue fácil el acceso, de ahí a hacerlo realidad fue bastante más complejo. Un instituto de Polonia nos ayudó y orientó en el proceso y localmente accedimos también a más conocimiento. Seguramente con el tiempo se pueda potenciar mucho más”, continuó explicando uno de los socios de Bionbax. “Nosotros vamos a desarrollar por el momento solo una materia prima para el fabricante de determinado objeto, no el producto final. Vamos a proveer a distintas empresas y fabricantes”, agregó Gabriel.

 

 

Primero, los emprendedores montaron un laboratorio muy completo y equipado y posteriormente se dedicaron a la creación de toda la planta de fermentación controlada. Con muchas ganas de seguir ampliando horizontes, el empresario destacó: “La expectativa es abrirse al mercado local en el primer trimestre del 2026, por tema de habilitaciones, permisos y homologaciones. Luego, la idea es acceder al mercado internacional y escalar todo lo que podamos y crecer. La planta que hicimos es una inversión muy importante y hay que escalar todo lo posible”.

Finalmente subrayó: “Ser emprendedor es como estar una montaña rusa, pero siempre para adelante. El proyecto nos entusiasma muchísimo y todo lo que podemos hacer nos da mucha energía y nos genera un gran compromiso. Ojalá podamos contagiar a otros para hacer cosas similares”.

 

 

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