Un fin de semana a puro juego

El  6 y 7 de septiembre llegó la edición central del festival, trasladada al Galpón 11 y el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC).

Durante dos jornadas intensas desde las 14 hasta bien entrada la noche, Rosario se convirtió en epicentro de lo lúdico regional. Se exhibieron más de 200 títulos entre eurogames, party games, juegos familiares y clásicos como ajedrez o Subbuteo. También hubo espacios de rol, escape rooms, wargames, pintura de miniaturas, torneos de cartas coleccionables y un sector comercial con editoriales y tiendas especializadas.

Rosario, en estos primeros meses de 2025, se transformó en un auténtico hervidero de cultura lúdica: los juegos dejaron de ser solo entretenimiento para convertirse en puente entre generaciones, espacio de aprendizaje y acto comunitario. Las plazas, centros culturales y clubes albergaron múltiples propuestas donde el tablero, los dados y las cartas fueron protagonistas.

El evento que se llevó a cabo el pasado fin de semana, no solo fue el juego en sí, sino su potencial educativo y comunitario. Participaron instituciones como la Universidad Nacional de Rosario, mostrando cómo los juegos pueden servir como herramientas pedagógicas. En palabras de la ministra Susana Rueda, el juego es fundamental “para aprender a ganar y perder, a respetar reglas y a convivir en sociedad”.

Se habla de que esta edición pasaron por el CEC y galpón 11 más de 10.000 personas en dos días, un récord que superó la convocatoria de todas las ediciones anteriores.

Más allá de los grandes eventos, la vida lúdica en Rosario es constante:

  • En La Fortaleza (Salta al 2800, Pichincha), el Club de Juegos Rosario organiza noches mensuales donde cualquiera puede sumarse, incluso sin experiencia previa.
  • Grupos como Sierpes del Sur y El Culto promueven mesas de rol (D&D y otros sistemas) accesibles, que acogen tanto principiantes como veteranos.

 

Rosario vive una verdadera explosión lúdica con ritmo propio: festivales que congregan miles, propuestas educativas, espacios semanales abiertos, clubs de rol hospitalarios, y una escena que va más allá del entretenimiento, cultivando comunidad, aprendizaje y cultura compartida. En esta ciudad donde lo digital y lo tangible coexisten, los juegos de mesa, cartas y rol siguen demostrando que lo más serio puede ser jugar.

 

Por: Ignacio Dosba

 

 

 

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