Celulosa Argentina informó este miércoles a la CNV que sus plantas de Capitán Bermúdez (Santa Fe) y Zárate (Buenos Aires) están completamente inactivas. Solo se realizan tareas de mantenimiento menor con personal que no se encuentra de licencia. La decisión responde, según el comunicado, al "marcado deterioro del capital de trabajo" y se enmarca en una de las crisis más severas de la historia de la empresa.
El 30 de julio, rubricado por autoridades de la firma, se explica que la paralización total de la producción responde al “marcado deterioro del capital de trabajo”, una situación que ya había sido advertida en comunicaciones anteriores del 7 de abril, 7 de mayo y 6 de junio.

Asimismo, "la sociedad continúa enfocada en el proceso de reestructuración de sus pasivos financieros y en la búsqueda de nuevos socios o inversores que permitan la recomposición de su capital de trabajo, viabilizando su continuidad operativa”, aseguraron desde la compañía mediante un comunicado enviado a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

Celulosa Argentina -controlada por Tapebicuá Investment Company, un grupo integrado por José Urtubey, Juan Collado y Douglas Albrecht- arrastra una deuda financiera total que supera los US$128 millones. Como parte del plan de reestructuración, en abril, contrató a la firma VALO Columbus, especializada en banca de inversión, para llevar adelante un esquema de refinanciación que incluya la atracción de capital nuevo.
En ese entonces, la compañía propuso a sus acreedores reperfilar los vencimientos, manteniendo el monto adeudado y subordinando el cobro de US$21 millones por parte del accionista principal, como gesto de compromiso. El plazo para cerrar la operación vence mañana, 31 de julio.
No obstante, en ese marco, uno de sus principales acreedores pidió su quiebra. Tecmaco Integral -firma dedicada a la prestación de servicios de alquiler y venta de maquinaria- presentó una demanda judicial por una deuda aproximada de $17 millones, correspondiente a dos cheques electrónicos rechazados por falta de fondo, por servicios prestados en noviembre de 2024.
La situación productiva refleja lo que ya se venía viendo en sus balances. En su último reporte financiero -correspondiente a los nueve meses cerrados el 28 de febrero-, Celulosa registró una pérdida de $38.769 millones, frente a una ganancia de más de $10.000 millones en igual período del año anterior.
Según precisaron desde la firma, los ingresos se desplomaron por la caída de la demanda interna (32% menos en toneladas), el incremento de costos fijos en dólares y una parada de mantenimiento programada a fines de 2024. Aunque las exportaciones crecieron un 104%, su rentabilidad sigue siendo muy inferior a la del mercado local.