Catalina de Erauso forjó su propia leyenda. Nacida a fines del siglo XVI en San Sebastián, fue una mujer que, como pocas, se animó a transgredir cualquier tipo de orden, incluso el que le imponía su propio cuerpo. Escapó de un convento, se vistió de varón y fue perseguida por la Inquisición. Cruzó el Atlántico, llegó a América e hizo todo lo posible por su libertad. Esta es la historia que inspiró a la escritora Florencia Canale para su última novela titulada “La Cruzada”.
“Estoy muy contenta de volver a Rosario y con mucha expectativa de visitar esta querida ciudad. El viernes a las 19 horas estaré en la librería Petite Ross. Es una novela diferente, porque me moví de espacio y tiempo. Yo en general venía escribiendo historias del siglo XIX que tenían que ver con el proceso independentista de América. En este caso es una mujer que nació en 1592 en San Sebastián y ya propone una novedad. Para mí fue un enorme y agradable desafío poder introducirme en España en los siglos XVI y XVII y conocer a esta mujer tan particular, una rebelde con causa”, detalló a INFOROSARIO Florencia Canale.
“En un momento decide que el convento no será para ella y escapa, usa ropa de hombre escondiéndose de la persecución de la Inquisición. Me resultó atrapante su coraje y su valentía a pesar de estar en riesgo constante”, continuó la escritora y periodista.
Consultada por los aspectos que la inspiraron de Catalina puntualizó: “Su templanza para seguir. Esta muchacha se embarca rumbo a América y es una aventurera, una mujer que decide experimentar y que tiene ganas de vivir la vida, pero una vida prohibida para esa época. Eso a mí me tomó por completo”.
Con mucha expectativa por su visita a la ciudad y poder dialogar con el público, Florencia Canale sostuvo: “Es fundamental, a mí me gusta mucho y es parte del ciclo el encuentro con los lectores, y seguramente descubra a nuevas Catalinas con las lecturas, que realmente agrandan su figura”.
Finalmente, la escritora consideró: “Su historia lo que hace es reflexionar sobre lo que es la vida. Catalina me enseñó sobre temas trascendentes: la vida, la muerte, el amor, y en tiempos en donde parece que las urgencias nos corroen, ella me enseñó a poder bajar un poco y disfrutar la detención del tiempo y el silencio”.