“El mensaje tiene que estar: Perlas Negras no es solo rock, es identidad y lucha”

La banda rosarina viene creciendo a paso firme dentro del circuito local. Franco, su voz líder, repasa los orígenes del grupo, el proceso detrás de su disco Dios, canciones y el valor de transmitir algo más que música desde el escenario.

¿Cómo nace Perlas Negras?

—Es un nacimiento medio raro, tuvo varios “partos”. Arranqué como solista, muchas de las canciones que hoy están en Spotify las hice en esa etapa. Pero siempre quise que fuera grupal. Me fui conectando con músicos, algunos siguen y otros no, hasta que se armó la formación actual. Con Kevin y Lautaro dijimos: “Vamos a la cancha”, y debutamos en Que Sea Rock. Fue uno de los mejores shows que dimos.

 

¿Qué importancia tiene el barrio para ustedes?

—Nos suelen ubicar en Luis Agote, que es de donde salimos. Pero no todos somos de ahí. Igual decimos que Perlas Negras nace ahí porque fue nuestro primer lugar de encuentro y de construcción musical. El barrio tiene ese espíritu de comunidad que nos representa.

 

¿Cómo es la convivencia dentro de la banda?

—Nos llevamos muy bien. Ya no somos solo compañeros de banda, somos amigos. Los ensayos son un espacio de diversión, de descarga y de creatividad. Cada uno tiene su apodo, nos reímos mucho. Eso también se nota cuando tocamos: disfrutamos realmente de estar juntos en el escenario.

 

El disco Dios, canciones fue muy bien recibido. ¿Qué nos podés contar sobre su proceso?

—Las letras las escribí yo en momentos muy personales. Algunas son duras. Cuando armamos la banda, la idea era copiar lo que estaba grabado, pero no funcionó así. En los ensayos, cada uno le fue poniendo su impronta. Lautaro, por ejemplo, cambió varios arreglos y me encantó cómo quedaron. “Sigiloso” o “8:43” son temas que en vivo suenan distintos, y muchas veces, mejores.

 

¿Qué se siente escuchar al público cantar tus canciones?

—Es increíble. Me da piel de gallina. Cuando arranca “8:43” con el punteo de Lautaro, a veces hasta me dan ganas de llorar. Es una conexión muy fuerte, porque esa canción, en particular, la gente la hizo propia.

 

¿Cómo fue ese primer show de la banda?

—Fue muy familiar, lleno de amigos. Musicalmente, no sonamos bien (risas), pero la energía fue hermosa. Nos abrazamos al final, fue un momento inolvidable. Igual, para mí ese no fue el “primer show de Perlas Negras”. El debut real fue más adelante, cuando ya estábamos mejor preparados y sonábamos como banda.

 

¿Cómo se preparan para los shows actualmente?

—Ensayamos mucho. También trabajamos qué decir entre tema y tema. Al principio me costaba, pero ahora me estoy soltando más. No es solo tocar: hay que comunicar algo. Yo creo que en el rock barrial hay una necesidad de dejar un mensaje, de representar algo más.

 

¿Qué tipo de mensajes querés dejar desde el escenario?

—Hablo mucho de la adicción, porque es algo que estoy atravesando. Estoy en tratamiento, luchándola. Y quiero que eso también esté presente en las canciones. No creo que alguien se cure escuchándome, pero si alguien se siente acompañado o reflexiona, ya vale la pena.

 

 

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