Vecinos, organizaciones ambientales y usuarios del río Paraná protagonizan una fuerte protesta contra el proyecto impulsado por la Municipalidad de Rosario y el Gobierno provincial para construir un parque acuático en la Rambla Catalunya, uno de los espacios costeros más tradicionales de la zona norte de la ciudad.
La iniciativa contempla la construcción de dos grandes piletas sobre la costa del Paraná, en un sector considerado por los manifestantes como “la última playa pública” de Rosario. El intendente Pablo Javkin presentó la licitación de la obra con el argumento de “darle un salto de calidad” al frente costero rosarino. El financiamiento estará a cargo de la Provincia, mientras que la ejecución quedará en manos del municipio.
El proyecto despertó un fuerte rechazo entre vecinos del barrio La Florida, asociaciones ambientalistas y deportistas náuticos, quienes denuncian que la obra afectará el ecosistema ribereño y cambiará de manera irreversible la identidad del lugar. “La Rambla no se vende, no se toca. El Paraná es un río, no un parque acuático”, difundieron desde la ONG Nuestros Árboles Rosario.
Desde la Asociación de Kayakistas, Diego Algraín, kayakista y vecino de La Florida e integrante expresó su rechazo con dureza: “Esto es mi vida, es el lugar más hermoso que tiene Rosario, es nuestra identidad, nuestro orgullo. Lo vamos a defender a muerte, no van a hacer las piletas acá, no lo vamos a permitir”. El deportista cuestionó además la necesidad de construir un complejo de piscinas en la costa del Paraná: “Hay muchos lugares en la ciudad para hacer el complejo de piletas. Es un negociado de Costanera Norte, se quieren apropiar de este lugar que vale un montón con la excusa de una pileta para facturar. La mejor pileta es el río”, sostuvo.
Las críticas también llegaron desde sectores políticos de la oposición. El concejal Juan Monteverde pidió abrir una instancia de consulta ciudadana antes de avanzar con la obra y cuestionó los argumentos oficiales sobre el estado de la playa.
“Escuchaba un audio de Javkin donde decía que en Rosario en esa zona no podía haber arena. En La Florida paga hay arena y está bien mantenida. ¿Por qué de un lado de la reja puede haber y del otro no?”, planteó.
Monteverde propuso además recuperar el espacio público sin modificar su esencia natural: “Hagamos una playa como Rosario merece y revitalicemos un lugar como los rosarinos merecemos en una zona emblemática. Hay fuerte rechazo de toda la zona norte y de los usuarios del río. Llamemos a una consulta y que la gente decida”, manifestó Monteverde.
Desde el Ejecutivo municipal defendieron el proyecto y rechazaron las acusaciones de privatización del espacio costero. El intendente Pablo Javkin aseguró que parte de las críticas surgen antes de no conocer los detalles técnicos de la obra. “A veces se opina antes de conocer el proyecto. En el proyecto no se toca playa, eso es un humedal, no hay playa”, afirmó.
El mandatario también destacó la magnitud de la intervención urbana prevista para la costanera norte: “Se viene un cambio en la costanera norte que hace 50 años no se hacía. El comentario es libre y los hechos son sagrados. Cuando uno se compromete, se hace y así se hace una ciudad”.
Mientras el municipio avanza con el proceso licitatorio, las organizaciones ambientalistas y vecinos anticipan nuevas movilizaciones para intentar frenar la obra. Se anticipan nuevas acciones de protesta por parte de organizaciones como "El Paraná No Se Toca", nadadores de aguas frías y usuarios de kayaks. Las entidades denuncian la falta de estudios de impacto, la tala de al menos 62 árboles nativos y la pérdida de la última playa pública de la zona. A pesar de los reclamos y una asamblea masiva, el municipio avanzó con la licitación, con la apertura de sobres prevista para el 14 de mayo.
La discusión ya instaló un debate más amplio sobre el uso del espacio público, la preservación de la costa del Paraná y el modelo de desarrollo urbano que Rosario proyecta para su frente ribereño.
