“¿…HACIA DONDE VAMOS EN SALUD MENTAL Y ADICCIONES?

“…hay representantes emblemáticos del irracionalismo con efectos en la cultura, la sociedad y la sanidad como Foucault” (El olvido de la razón-J.J.Sebreli 2011)

“¿…HACIA DONDE VAMOS EN SALUD MENTAL Y ADICCIONES?

19-12-2017 09:22 hs.

Ir hacia cualquier lugar en esto es ir hacia ningún lugar. Hacia un no-lugar. En plena expansión de patologías graves (psicóticas y adictivas) se abre un panorama de crisis de los sistemas de atención como nunca se vio nuestro país. En el 2020 deben cerrar centros de atención de patologías graves en el campo de la psiquiatría y de las adicciones. Esto incluye los llamados manicomios y también los centros especializados en psiquiatría privados y todas las comunidades terapéuticas encargadas de la atención de patologías adictivas y de doble diagnóstico (adicción y cuadros psicóticos combinados). Surge todo de una interpretación, creo, estrecha de la Ley de Salud mental. Sería el único país del mundo que eso sucede .Patologías severas se quedarían sin atención confiándose la población en crisis a centros hospitalarios que todos sabemos están sobregirados, sin insumos, desbordados en la demanda y con escaso personal capacitado.

La Ley de Salud Mental (26.657) hecha en el 2010 significa un avance en el campo de la protección en la Salud Mental y de los derechos humanos con jerarquía constitucional conforme al artículo 75 (artículo 22) de la Constitución Nacional. Olvida mencionar que los principios de las Naciones Unidas para la protección de los enfermos mentales y para el mejoramiento de la atención en Salud Mental no prohíben la existencia de institutos psiquiátricos especializados para patologías severas ni la internación de los mismos como lo especifica el principio 7 de esta norma mundial e incluso menciona que el paciente tiene derecho a ser tratado. El derecho a la salud lo tiene que garantizar el Estado. Hay una incongruencia entre la Ley Local sancionada en 2010 y los principios internacionales que invoca como sustento de la misma.

ADICCIONES Y ABANDONO SOCIAL

En el campo de las adicciones hay errores groseros ya que se asimila a las comunidades terapéuticas a las instituciones manicomiales cuando precisamente el creador de la comunidad terapéutica Maxwell Jones (1907-1990) creó este sistema revolucionario como superación del manicomio. Tuve oportunidad de estudiar con él y lo trajimos a la Argentina con un grupo de profesionales jóvenes en la década del 70 y él propugnaba la transformación de los sistemas psiquiátricos pero nunca el cierre de las instituciones. La comunidad terapéutica luego se transformó por la epidemia de adicciones y Maxwell Jones trabajó en Italia en la década del 80 junto a los americanos para realizar tratamientos sobre los principios de la comunidad terapéutica para patologías adictivas y tuve el honor de participar en estas creaciones colectivas.

La Ley hoy es de aplicación imposible. La fragmentación del sistema sanitario, las dificultades de los hospitales públicos (falta de servicios, profesionales sin nombramientos, constante demanda que no puede ser solventada , crisis de violencia en las guardias con patologías psicóticas y adictivas) y la imposibilidad de la red de sanatorios generales privados de hacerse cargo de patologías severas tornan esta norma como impracticable a no ser que Argentina elija el camino del desamparo para miles y miles de pacientes con lo cual el derecho a la salud (derecho humano básico) quedaría conculcado. Los sanatorios generales privados han tenido distintos eventos críticos con estos pacientes que han culminado con litigios penales por daños realizados a otros pacientes. No hay servicios ni personal capacitado para enfrentar estas situaciones.

Se está poniendo en jaque el Derecho a la Salud y la norma resulta ser paradojal ya que con el objetivo de proteger a quienes tienen afecciones mentales de aplicarse esta norma los efectos pueden conducir al abandono de numerosos pacientes. El Estado se alejaría de ser el garante del bienestar general. Llama la atención –he aquí creo el sesgo ideológico existente en los creadores del marco legal-que puedan existir centros de especialización en cardiología, oncología, etc. pero no en adicciones y en psiquiatría.

La existencia de dispositivos alternativos que marca la Ley no se han realizado (hospitales de día y noche, casas de medio camino, centros de salud mental comunitario, talleres protegidos) ni tampoco las ayudas financieras que según la Ley iban a realizar Ministerios de Infraestructura. Pero aun así estos centros no pueden reemplazar el tipo de cuidados que requieren ciertas patologías y momentos evolutivos de las mismas (agravamientos, fenómenos agudos, etc.). Ahí la internación es una necesidad, no es una mala palabra ni es detener a alguien en una comisaria. Resulta ser una protección que, después, habitualmente el paciente agradece.

En su momento en este cuerpo legal fue tratado como una verdadera “Ley ómnibus” junto con otras 5 leyes (discutida en el recinto casi a “libro cerrado”) no se escucharon dos reflexiones .Una de ellas de la Senadora Di Perna que decía en 2010 que los hospitales no cuentan con estructura necesaria para cumplir con todos los requerimientos y alerta sobre la cantidad de pacientes que terminarían en las calles o en la prisión. El senador Pérsico de San Luis por su parte dijo que el “cierre de hospicios y hogares escuelas “en su provincia había significado dejar abandonados a muchos y narró el caso de muertes por abandono y por no ser tratadas. Hoy eso ya existe en Argentina porque hay una auto-limitación en la comunidad de profesionales en patologías severas.

San Luis , T.del Fuego y Río Negro no permiten la instalación de centros especializados en psiquiatría pero no avanzaron en adicciones ya que allí existen centros de atención para estas patologías .El avión sanitario le soluciona muchos problemas a estas provincias ya que derivan las situaciones complejas especialmente a Capital Federal. Lo que no está cerca no existe parecería que esta norma nos quiere decir. ¿Dónde nacen estos absurdos?

EL “GLAMOUR” DE LA LOCURA

¿En que se basaron los que pensaron este marco legal en donde no se consultó a Asociaciones Médicas, Academia de Medicina, Colegios Profesionales? Uno de ellos fue Michel Foucault (1926-1984) que lideró el movimiento de la “glamorización” de la locura. Imbuido por el surrealismo (Breton, Artaud) que instaló la reflexión literaria sobre la locura siendo ésta la contestación radical a modelos médicos y psiquiátricos como representantes de una sociedad injusta y criminal. Hijo de padre médico, con hermano, abuelo y bisabuelos médicos decretó el paradigma del “poder médico” como uno de los poderes opresores de la sociedad de la dominación. El médico y especialmente el psiquiatra es un garante del poder ya que el loco es un rebelde al sistema de dominación. Gilles Delleuze, uno de sus coetáneos franceses, decía que su amigo estudiaba la locura para no enloquecerse y el padre de Michel lo llevó a ser tratado en la St. Anne en su adolescencia. Luego terminó sus días rodeado, paradójicamente, del poder médico que odiaba y de la “mirada médica” (concepto que detestaba) en un centro médico de Paris aquejado por el Sida.

La subjetividad no existe para estas escuelas ni el mundo de relaciones grupales familiares y sociales próximas. Solo existe el Poder y un conjunto de “vigilantes” del mismo que se llaman médicos, gendarmes, maestros, profesores, sacerdotes, etc. e incluso instituciones académicas y llegó a llamar al psicoanálisis como una “red teórico comercial”. Estos gendarmes de la sociedad administraban la “micro-física” del Poder que se consumaba en las cárceles, hospitales, manicomios, asilos, conventos, escuelas, e incluso la misma vida familiar como instrumento de dominación. Los llamó “redes internacionales del siniestro”.

De la misma manera llegaba a idealizar al asesino y su ícono fue Pierre Riviere que asesinó a su madre y dos hermanos y que merecía una especie de reverencia porque se había rebelado a una sociedad disciplinaria. En un debate televisivo con un intelectual progresista Noam Chomsky éste quedó estupefacto: “...Me sentí como si hubiera hablado con alguien que no habitaba el mismo universo moral” (debate televisivo nov.1971 Holanda, citado por Miller J.:”Justicia contra Poder). Llegó a alabar al Ayatola Khomeini como el representante de una voluntad colectiva cuando surgió en Irán y probablemente hoy estaría de acuerdo con el terrorismo fundamentalista. Luego de varios años se arrepintió pero ya había escrito bastante sobre la nueva y excelsa forma de espiritualidad política del Ayatola.

El manicomio debía ser derribado porque era represivo. ¿Cómo lo reemplazaba? Por nada. Nunca se preocupó por la mejoría de los manicomios. Ahí culminaba su “izquierdismo infantil” al decir de sus críticos. El llanto del sufrimiento de miles no era escuchado por él .El desamparo por sus síntomas tampoco. Solo importaba desterrar el Poder que los había instalado. Con lo cual los países o provincias que se ocuparon de instaurar esto (algunos lugares de Francia, algún estados de USA, algún lugar de Italia) rápidamente lo abandonaron por las consecuencias socio-sanitarias que ocasionó (muertes, mayor crisis sociales, desatención, indigencia mental callejera, etc.). La locura es un sufrimiento que clama por su cura no ganamos nada idealizando un delirio mientras el padecimiento genera daños a si, a otros, atentados contra la vida, etc.

Mientras la Argentina se regodea en estos pensadores del 60 en el mundo se piensa de otra manera .Surgieron nuevas formas de asistencia, las terapias familiares, las atenciones en redes , las formas de atender a patologías graves, la neurociencia, la moderna neuro-farmacología que ayuda a los pacientes, las comunidades terapéuticas,etc.. Estamos ante el irracionalismo que nos marcaba Sebreli.
Me pregunto de no adecuarse esta Ley a la realidad sanitaria ¿adonde vamos?. Seguro que a una crisis sanitaria.

DR. JUAN ALBERTO YARIA
DIRECTOR GENERAL GRADIVA-Rehabilitación en adicciones

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