El color en el espacio urbano y arquitectónico de la ciudad

La arquitecta Carolina Rainero, experta en la materia y docente de la Universidad Nacional de Rosario, invita a repensar la ciudad y sus mapas cromáticos

El color en el espacio urbano y arquitectónico de la ciudad

04-09-2017 08:57 hs.

“En la mayor parte de las ciudades que trabajan
seriamente el uso del color hay cartas y
mapas cromáticos que se realizan por sectores”.
Así se expresa la arquitecta Carolina Rainero,
profesora titular de la cátedra de Introducción
a la Arquitectura, Análisis Proyectual
I y II, de la cátedra de Geometría Descriptiva y
de la materia optativa “El espacio del Color” en
la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y
Diseño de la UNR. Entrevistada especialmente
por AEV Revista, nos habla sobre la influencia
del color en el espacio y cómo cambia la percepción
del mismo a través de éste. Cuenta
cómo los distintos materiales y colores de los
mismos aplicados sobre la fachada determinan
la imagen que uno se lleva de una ciudad
y cómo varía esto a lo largo del tiempo y de la
historia.
AEV Revista: ¿Qué opinión nos podrías dar
acerca del uso del color en los desarrollos de
vivienda en Rosario?
Carolina Rainero: Los emprendimientos de vivienda
no son ajenos a lo que pasa a nivel general
con las edificaciones en Rosario, yo creo
que el color es un elemento determinante en
el espacio porque las formas siempre tienen
un color, una textura. Siempre están asociadas
a cuestiones que tienen que ver con los
materiales y fundamentalmente con el color.
Las personas perciben eso y les genera distintas
sensaciones, razón por la cual creo que el
uso del color debería pensarse -no sólo en la
vivienda, sino en todos los edificios- como algo
prioritario pero lamentablemente se usa muy
poco el color, uno ve que no es una variable determinante
en el proyecto, casi siempre aparece
cuando la forma ya fue definida, cuando
el edificio ya fue terminado. En ese momento
empiezan a aparecer las pruebas de color;
cuando, en realidad, creo que debería ser todo
lo contrario. Pensar desde la gestación del proyecto
los colores que la casa o el edificio va a
tener. Además, al ser color aplicado, en la ma-
yor parte de los casos, uno lo podría cambiar
con mucha facilidad. Yo creo que hay instaurada
una especie de temor hacia el uso de colores
y sobre todo hacia el uso de colores que
son fuertes, vibrantes, muy saturados porque
se piensa que la gente se va a cansar de verlos.
Sin embargo hay numerosos ejemplos en
donde por ejemplo una pared pintada de color
verde brillante o una pared roja puede ser el
elemento principal en un espacio.
¿Cómo fue evolucionando el rol del color en la
arquitectura a lo largo de la historia?
Siempre parece como si el color hubiera estado
ausente en la arquitectura cuando no es cierto.
Vulgarmente se piensa que en la arquitectura
Romana o Greca no se utilizaban colores cuando
en realidad lo usaban y mucho. De acuerdo
a los avances realizados en estudios arqueológicos,
sobre todo en Roma, se descubrió que
en los interiores había increíbles pinturas al
fresco, las paletas que usaban realmente eran
muy interesantes, pensando aparte que eran
todos productos naturales que se obtenían de
tierras, de raíces de plantas, conchillas mari-
nas, etc. Este uso del color, se lograba incorporándolo
en la mezcla del revoque o aplicándolo
cuando el revoque estaba fresco, estas fueron
distintas técnicas que han hecho que el color
tenga una participación muy importante en
la arquitectura ya desde los romanos. Obviamente
en las civilizaciones orientales, desde
mucho antes de Cristo ya usaban el color. Hay
civilizaciones que pintaban las maderas con
las que construían -madera policromada- que
luego se utilizó en la escultura eclesiástica occidental
y más aún si uno piensa en la arquitectura
japonesa, dónde el color está asociado
a la materialidad, el hecho de trabajar con la
madera tal cual es y con la cromaticidad que
ésta le aporta. El color siempre ha estado en
relación a la arquitectura y en la expresión de
la misma.
Si bien hubo momentos en los que parece que
pasó a un segundo plano, por lo menos desde
el exterior es porque se entiende en términos
de color aplicado. Si uno piensa en la arquitec-
tura de Europa del Renacimiento o el Gótico
mismo, utilizaban la piedra para construir que
no es que no tenga color, sino que tiene el color
de la piedra. Además, en los vitrales de las
catedrales, de las iglesias, claramente el color
era determinante porque producía unos espacios
interiores diáfanos y teñidos de luz coloreada
que eran extraordinarios. Yo diría que
en toda la arquitectura ha estado presente el
color porque inclusive con la elección de un
blanco es usar un color.
¿Qué relación hay entre vivienda, uso del color
y construir ciudad?
Desde un punto de vista espacial podemos
pensar la ciudad como un espacio geográfico
donde interactúan elementos naturales y las
construcciones tanto las que corresponden a
la arquitectura doméstica como los edificios
públicos. En este contexto sin duda el color es
determinante.
La vivienda es el tejido más extendido en la
ciudad por eso su incidencia no es menor más
bien diría que pesa más que la de los edificios
singulares.
Hace muchos años yo hice una investigación
sobre el color en Rosario, y justamente la hipótesis
era que Rosario era una ciudad gris y
en realidad no es una ciudad gris. Cuando uno
empieza a hacer un análisis pormenorizado
de las manzanas, de los edificios individualmente,
de los elementos que constituyen los
edificios el color siempre está presente y no es
gris –acromático-, entendiendo como color lo
poli-cromático.
La verdad lo acromático como atributo del paisaje
urbano es una percepción, porque los pavimentos
de las calles son grises, las veredas
son grises y eso ocupa una buena porción de
lo que uno ve y entonces creo que lo tiñe todo.
Pero cuando uno, por ejemplo, va a la zona de
la Florida, a Fisherton, o a la zona de ribera descubre
en esos lugares una presencia muy fuerte
del color, de colores que van interactuando
unos con otros, diferentes paletas que creo
reflejan, identifican en cierto modo el lugar,
el espíritu y creo que también determinan la
percepción de la ciudad. Igualmente cuando
uno va a una ciudad como Siena sabe de dónde
viene el color tierra Siena; lo mismo pasa
con ciudades como Londres donde hay una arquitectura
con mucha presencia del ladrillo, la
imagen resultante de la ciudad refiere al color
dominante del material. Es importante destacar
que en la mayor parte de las ciudades que
trabajan seriamente la problemática del uso
del color se formulan mapas cromáticos que
se van confeccionando por sectores. Más aún,
son imprescindibles en los proyectos que tiene
que ver con restauración de cascos históricos,
de hecho siempre hay paletas cromáticas
que se establecen como para poder guiar las
intervenciones.
¿El color genera identidad urbana?
Desde un punto de vista espacial podemos
pensar la ciudad como un espacio geográfico
donde interactúan elementos naturales y las
construcciones tanto las que corresponden a
la arquitectura doméstica como los edificios
públicos. En este contexto sin duda el color es
determinante.
La vivienda es el tejido más extendido en la
ciudad por eso su incidencia no es menor más
bien diría que pesa más que la de los edificios
singulares.
Hace muchos años yo hice una investigación
sobre el color en Rosario, y justamente la hipótesis
era que Rosario era una ciudad gris y
en realidad no es una ciudad gris. Cuando uno
empieza a hacer un análisis pormenorizado
de las manzanas, de los edificios individualmente,
de los elementos que constituyen los
edificios el color siempre está presente y no es
gris –acromático-, entendiendo como color lo
poli-cromático.
La verdad lo acromático como atributo del paisaje
urbano es una percepción, porque los pavimentos
de las calles son grises, las veredas
son grises y eso ocupa una buena porción de
lo que uno ve y entonces creo que lo tiñe todo.
Pero cuando uno, por ejemplo, va a la zona de
la Florida, a Fisherton, o a la zona de ribera des
cubre en esos lugares una presencia muy fuerte
del color, de colores que van interactuando
unos con otros, diferentes paletas que creo
reflejan, identifican en cierto modo el lugar,
el espíritu y creo que también determinan la
percepción de la ciudad. Igualmente cuando
uno va a una ciudad como Siena sabe de dónde
viene el color tierra Siena; lo mismo pasa
con ciudades como Londres donde hay una arquitectura
con mucha presencia del ladrillo, la
imagen resultante de la ciudad refiere al color
dominante del material. Es importante destacar
que en la mayor parte de las ciudades que
trabajan seriamente la problemática del uso
del color se formulan mapas cromáticos que
se van confeccionando por sectores. Más aún,
son imprescindibles en los proyectos que tiene
que ver con restauración de cascos históricos,
de hecho siempre hay paletas cromáticas
que se establecen como para poder guiar las
intervenciones.
AEV

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