La "SIDE" que construyó San Martín para su epopeya en Los Andes

Lejos de la solemnidad que la palabra prócer genera con el paso del tiempo, el General José de San Martín empleó tácticas que fueron más allá de su capacidad estratégica en plena batalla. Espías vestidos de monjes y un recado falso para descifrar un camino son algunas de las acciones que ayudaron al Ejército de Los Andes.

La

18-08-2017 09:55 hs.

La estrategia del General José de San Martín para las batallas en Chile no sólo estaba basada en el poder de sus hombres. Una pata fundamental para el Cruce de los Andes, y para los triunfos en Chacabuco y Maipú, fue la creación de una compleja red de espías que le proveyeron información, promovieron la deserción del ejército rival y desconcertaron al enemigo.

La compleja táctica fue conocida como "La Guerra de Zapa". Manuel Rodríguez Erdoíza, Juan Pablo Ramírez, Jorge Palacios, Antonio Merino, Pedro Vargas y José Antonio Alvarez Condarco fueron algunos de los espías más destacados. La sofisticada red de inteligencia incluyó cartas bajo seudónimos, travesías riesgosas y acciones de extremo riesgo en la cara de sus enemigos.
El propio Condarco fue enviado por el General San Martín a Chile para entrevistarse con su Gobernador, Casimiro Marcó Del Pont. Sin embargo, ese encuentro era una vil excusa. La única razón por la cual se realizó ese viaje fue para observar cómo estaban los caminos en los pasos fronterizos y así tener información de la geografía del lugar antes de iniciar la travesia.

La idea de San Martín siempre fue la misma: cruzar por los pasos de Los Patos y Uspallata. De esta forma, el encomendado del General cruzó por el primero de ellos hasta encontrarse cara a cara con Del Pont. Altanero y sin saber lo que ocurría, el Gobernador chileno le tomó el falso recado enviado desde este lado de la cordillera y decidió su rápida expulsión del territorio. Además, dio la orden de que sea por el paso de Uspallata, el camino más corto y el que faltaba observar. De esta forma Condarco vio y memorizó toda la geografía que tanto necesitaba el jefe del Ejército de los Andes.

Otro de los espías fue Manuel Rodríguez Erdoiza. En 1816 el Gobierno de Chile prometía una recompensa para el que lo entregue "vivo o muerto". Fue el encargado de generar la red de espías que tanto bien le hizo a la causa de San Martín y cruzó la cordillera de los Andes en múltiples ocasiones solo con el fin de entregar mensajes secretos al General. El propio Erdoiza se convirtió en un maestro del disfraz. Vestido de fraile y de campesino, lograba escaparse de sus captores para llevar la información necesaria.

En una carta enviada a Tomás Guido el 6 de mayo de 1816, el propio San Martín explicó que la "Guerra de Zapa" estaba funcionando a la perfección. "Ya les tengo metidos en sus cuerpos ochos desertores entre ellos dos sargentos".

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