Silicon Valley intenta saltar el otro muro de Trump

Los muros son expresiones de sociedades totalitarias: el Muro de Berlín (literal) y la Cortina de Hierro (conceptual). También es cierto que nunca funcionaron: la Gran Muralla (China) y la Línea Maginot (Francia). Pero en el siglo 21, Donald Trump imagina que es un mecanismo idóneo para preservarse en un mundo que no comprende y que imagina hostil. Trump expresa el terror de la sociedad estadounidense a partir del 11/09/2001.

Silicon Valley intenta saltar el otro muro de Trump

11-02-2017 11:46 hs.

Al final, resultó que eran vulnerables, tal como cualquier otra sociedad, a los atentados en su territorio. Y los muros de Trump expresan esto: uno, completando el que se encuentra a medio construir en la frontera con México; otro en los procedimientos de inmigración. Pero los muros son contrarios al enfoque de una potencia global. Cualquier muro -analógico o digital- es la antítesis de la globalización que promovió USA en el marco del Nuevo Orden Global, despoués de que ganó la Guerra Fría. En especial es renunciar al Poder Blando o 'soft power' que fue una marca registrada del poder estadounidense, que apuntó básicamente a destruir los muros levantados por otras sociedades: la ex URSS, China, Cuba, etc. Pero USA tiene las mayores empresas del mundo que crecieron derrumbando los muros virtuales de otros: Apple, Facebook, Microsoft, Google, Netflix (sólo no han podido derrumbar, hasta ahora, las paredes levantadas por China para proteger su sistema totalitario de partido único). Y los muros geopolíticos (ExxonMobil, Chevron, JP Morgan, Coca-Cola, Walmart) que alimentan la rentabilidad de compañías a las que no les alcanza el mercado interno. El capítulo digital de todo esto es muy interesante.
Donald John Trump es un personaje limitado en el ejercicio intelectual del poder. Él desconoce los contextos que tiene un Poder Ejecutivo en una República donde las instituciones más o menos funcionan. Al menos en teoría, USA es bien diferente a una republiqueta tipo Argentina. Y Trump eligió, en un error considerable, un adversario de temer: el Poder Judicial.

No lo eligió como antagonista a causa de una decisión planificada. Nada en Trump es calculado porque el Presidente de USA es temerario, impulsivo, explosivo. Es inevitable que todo eso tenga consecuencias. Muchos se atreven a imaginar un final intempestivo de Trump, "a lo Richard Nixon", agregan para que el interlocutor no se apresure en la conclusión.

Trump acusó a los tribunales de encontrarse "politizados", y lo dijo justo cuando un panel de 3 jueces de la Corte de Apelaciones del 9no Circuito, con sede en San Francisco (California), acababa de escuchar los argumentos del Ejecutivo estadounidense contra una orden de un tribunal inferior que suspendió el decreto de restricción migratoria.
"Nunca quiero llamar sesgado a un tribunal", dijo Trump ante varios cientos de jefes policiales y alguaciles de grandes ciudades reunidos en Washington DC. "Así que no lo llamaré sesgado. (...) Pero los tribunales parecen estar politizados. Y sería tan bueno para nuestro sistema judicial si fueran capaces de leer el comunicado y hacer lo correcto", agregó.

"Creo que es un día triste. Creo que nuestra seguridad está en riesgo hoy", agregó.

La orden extraordinaria o decreto de necesidad y urgencia de Trump del 27/01 prohibía la entrada durante 90 días a los viajeros procedentes de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, y de todos los refugiados durante 120 días, excepto los de Siria, vetados de forma indefinida.

Trump lo fundamentó en la necesidad de asegurar "la seguridad de nuestra nación, la seguridad de nuestros ciudadanos".

No sólo hubo discrepancias al respecto sino que Trump tiene una autoridad muy baja entre muchos dirigentes estadounidenses (ya se sabe que lo suyo es el universo de electores blancos, con escasa formación y pauperizados o empobrecidos). Por lo tanto se le opuso una demanda del fiscal general del estado de Washington, Bob Ferguson, quien estimó que el decreto gubernamental violentaba los derechos constitucionales de los inmigrantes, al tomar como blanco específicamente a los musulmanes.
El juez de Seattle, James Robart, coincidió con el fiscal. El Ejecutivo federal apeló de inmediato.

Pero la Corte de Apelaciones del 9no. Circuito, con sede en San Francisco, en California, negó la moción de urgencia presentada por el Gobierno que pretendía invalidar la suspensión temporal del decreto decidida por el juez de Seattle.

En un comentario publicado en Twitter, Trump escribió: "Si Estados Unidos no gana este caso, tal como debería ocurrir obviamente, nunca podremos tener la seguridad a la que tenemos derecho. ¡Política!".

La Corte Suprema

En la reunión con los alguaciles, Trump leyó extractos de la legislación que utilizó para fundamentar su decreto, y le sumó interpretaciones suyas, banalizando el debate jurídico.

Luego, el colegiado de 3 jueces federales en San Francisco ratificó la decisión del juez James Robart de suspender temporalmente la orden ejecutiva mientras el tema es juzgado en su corte federal en Seattle.
"Mantenemos que el Ejecutivo no mostró probabilidad de éxito en los méritos de su apelación, ni mostró que el fracaso del recurso pueda causar un daño irreparable, por lo tanto se niega la moción de emergencia", dictó la sentencia.

Ahora se espera que el caso llegue a la Suprema Corte de Justicia, que en este momento dispone sólo de 8 de sus 9 magistrados. En caso de un empate en el máximo tribunal, se mantendrá el fallo de la Corte inferior inmediata.

Pero hay algo peor aún para Trump: su candidato a integrar la Corte Suprema, Neil Gorsuch, es un juez muy conservador pero muy respetuoso de las leyes, y él no votará lo que quiera Trump, quien acaba de comprenderlo cuando ya lo propuso para el tribunal (el pliego fue presentado el 31/01).

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El senador Richard Blumenthal dijo que Gorsuch, en una audiencia para o confirmar o rechazar el pliego enviado por Trump para ocupar la vacante que provocó el fallecimiento de Antonin Scalia, le dijo que los ataques del Presidente al Poder Judicial eran "desmoralizadores" y "desalentadores".

Ron Bonjean, un estratega republicano contratado por la Casa Blanca para encargarse de la candidatura de Gorsuch en el Senado, dijo que el senador Blumenthal le reclamo al juez-candidato que hiciera público su punto de vista.

Blumenthal dijo que era importante que Gorsuch hiciera públicas sus declaraciones en privado y que lo presionaría para ello durante la audiencia de confirmación en el Senado.

Trump decidió iniciar un ataque personal a Blumenthal, apelando a su cuenta en la red social Twitter: "El senador Richard Blumenthal, que nunca luchó en Vietnam cuando dijo durante años que sí (gran mentira) ¿ahora malinterpreta lo que el juez Gorsuch le dijo?".
Trump afirmó que la legislación vigente permite que un mandatario suspenda el ingreso de cualquier tipo de gente si determina que puede afectar a la seguridad nacional: "Un mal estudiante de secundaria lo entendería", comentó Trump. "Cualquiera lo entendería".

Sin embargo no lo comprendió ninguna de las empresas que desarrolla tecnología de avanzada para USA.

Más de 100 empresas tecnológicas se han unido a la batalla legal contra la orden ejecutiva de Donald Trump, que prohíbe temporalmente la entrada a USA de ciudadanos de 7 países mayoritariamente musulmanes.

Silicon Valley sostiene que las restricciones interfieren en la contratación y las operaciones comerciales.

En un escrito, las empresas señalan que los inmigrantes juegan un papel muy importante en la creación de empresas: fueron responsables de 1 de cada 4 de las que se crearon en USA entre 2006 y 2010.

Por si no quedara explicado el perjuicio que provoca la restricción: 6 premios Nobel de ciencias y economías que recibió USA en 2016 son inmigrantes.

Silicon Valley está defendiendo su modelo de negocio, y lo bien que hace. No sólo Silicon Valley. La fiscalía general del estado de Washington (capital Seattle) emitió la demanda desafiando la controversional orden del presidente Donald Trump, y cuenta con 3 compañías con cuarteles principales allí,aliados en el Tribunal: Amazon, Microsoft y Expedia.

Expedia y Amazon presentaron declaraciones bajo juramento como parte de la demanda, cada una resaltando los daños empresariales que enfrentan como resultado directo de la prohibición de viaje de Donald Trump.

"Expedia cree que la orden ejecutiva pone en peligro a su misión corporativa y podría tener un impacto perjudicial en su negocio y sus empleados, así como más ampliamente en los EE.UU. y su industria de turismo y viajes globales", dijo Robert Dzielak, vice presidente ejecutivo de Expedia y consejero general.

Según Dzielak, más de 1.000 clientes de Expedia que poseen pasaportes de 1 de los 7 países afectados (Syria, Iraq, Irán, Sudán, Somalia, Libia, y Yemen) estaban en tránsito hacia/desde USA.
Dzielak señaló que no es claro cuáles clientes sería afectado, provocando cargas adicionales a la empresa; y además varios de sus empleados sufrirían restricciones.

Un vocero de Microsoft le dijo a BuzzFeed News: "Microsoft ha sido solidaria y ha proporcionado información a la Fiscalía General y está dispuesto a dar más testimonio si es necesario".

Más de la mitad de los unicornios -empresas no cotizadas valoradas en más de US$ 1.000 millones- fueron iniciadas por inmigrantes.

El sector utiliza más de la mitad de las visas H1-B, que permiten traer temporalmente trabajadores especializados. Unos las utilizan para importar trabajadores baratos y mantener bajos los salarios, pero otros las usan para atraer capacidades muy necesarias.

A la industria le preocupa que resulte apenas el ataque pionero contra la inmigración, y que el veto se extienda a otros países.

Trump ha dicho que está estudiando cambios en el programa H1-B, y los congresistas republicanos están redactando proyectos de ley para restringir otras formas de inmigración legal.

Silicon Valley no tiene más remedio que luchar.

Inmigrantes

Tal como explica Enrique Dans, profesor del IE Business School, en un artículo en su blog que titula “El precio del activismo”, acciones como la del hombre de Silicon Valley que adhirió a Donald Trump, Elon Musk, fundador de PayPal ("intentar colaborar con el inquilino de la Casa Blanca”), “por mucho que se pueda plantear con las mejores intenciones, no es algo que vaya a salir gratis" a ninguna empresa.

Tampoco saldrán gratis las protestas pues, aún cuando resulten "absolutamente desmedidas actuaciones del presidente de USA", hay muchos estadounidenses que votaron a favor de Trump, "y podrían reaccionar en contra de las compañías que expresen su disconformidad con sus políticas".

Pablo Pardo escribió desde Washington DC para el diario madrileño El Mundo:

"Steve Jobs, el creador de Apple, era hijo de Abdulfattah Jandali, nacido en Homs (una de las ciudades que han planchado la Fuerza Aérea rusa y las milicias de Bashir el Asad), que llegó como emigrante a USA, huyendo de la represión en Líbano, donde había participado en protestas callejeras contra el Gobierno de ese país.

El padre del otro cofundador de Apple, Steve Wozniak, se llamaba Jacob Francis. Era polaco-ucraniano.

Pierre Omdiyar, el creador de eBay, nació en Francia de padres iraníes.

Sergey Brin, uno de los cofundadores de Google, en verdad se llama Sergey Mijailóvich Brin, y él es un refugiado. Nació en Moscú, y su familia escapó de la URSS en 1979, cuando el Partido Comunista vetó la presencia de científicos judíos en determinadas carreras universitarias.
De los 3 fundadores de YouTube, uno nació en USA, otro en Taiwán, y otro en Alemania, de madre bangladesí.

Jeff Bezos, el fundador y Nº1 de Amazon, no lleva el nombre biológico de su padre sino el de Miguel Bezos, exiliado cubano.

Mark Zuckerberg, fundador y dueño de Facebook, es estadounidense. Pero su esposa, Priscilla Chan, es una hija de chinos residentes en Vietnam. Los padres de Chan también son refugiados."

Era una obviedad que 97 gigantes tecnológicos estadounidenses presentaran a la Justicia un recurso es un 'amicus brief' contra la prohibición de entrada de los ciudadanos de 7 países de mayoría musulmana en USA.

El 'amicus brief' es un documento legal que se presenta ante los tribunales de apelaciones por alguien que no es un litigante, pero que tiene un interés manifiesto e incuestionable en la cosa juzgada, y ofrece información adicional al tribunal.

Debe recordarse que antes de que se presentara este escrito, el juez de Seattle ordenó suspender el decreto presidencial. Y luego que se presentó, una Corte de Apelaciones rechazó la apelación del Presidente.

En el documento, las empresas vuelven a hacer hincapié en la importancia que los inmigrantes tienen en la economía de USA y defienden que "un cambio súbito de las normas que regulan la entrada en USA (...) perjudica la capacidad de las compañías de atraer talento, eleva los costes asociados a las empresas y hace más difícil que estas puedan competir en los mercados internacionales", además de dar a las multinacionales del país un incentivo para que lleven a cabo más operaciones fuera de USA.
El escrito también recuerda que "algunas de las empresas más icónicas e innovadoras" de USA han sido creadas por inmigrantes. "América ha reconocido desde hace tiempo la importancia de protegernos a nosotros mismos contra los que nos quieren hacer daño, pero lo hace manteniendo nuestro compromiso fundamental de acoger inmigrantes", añade el texto, según informó la agencia de noticias financieras Bloomberg.
El caso Uber

La iniciativa fue lanzada por Tim Cook, el Nº1 de Apple, uno de los directivos de Silicon Valley con peor relación con Donald Trump. (Tim Cook fue uno de los posibles compañeros de binomio de Hillary Clinton que evaluó el comando de campaña del Partido Demócrata).

Es cierto que la simpatía de los gigantes de Silicon Valley por los inmigrantes no es humanitaria. Gran parte de los ingenieros que trabajan en la industria tecnológica son de origen indio o chino, y las empresas llevan años tratando de que Washington DC relaje los controles a la inmigración de personal cualificado.

Un caso curioso es el de Uber: su presidente, Travis Kalaknick, tuvo que renunciar al consejo de asesores económicos de Trump), y sumarse a una protesta de taxistas contra el Presidente cuando famosos empezaron a mostrar cómo eliminaban la aplicación de sus teléfonos celulares porque Kalanick no quería que sus choferes en Nueva York participaran de la huelga.

Clio Chang relató, en The New Republic, que cuando los taxistas de Nueva York, una fuerza de trabajo básicamente inmigrante y con gran presencia musulmana, organizó el paro rechazando levantar pasajeros en el aeropuerto John Fitzgerald Kennedy, un sábado a partir de las 18:00, Uber inicialmente aumentó la tarifa al JFK -lógica acción porque los vehículos quizás no colmarían la demanda- pero a las 19:30 tuiteó que suspendía su aumento de tarifas en el JFK abaratando la contratación de vehículos, lo que fue interpretado como una acción contra el paro de los taxistas.

Según comentarios, antes del comunicado de Kalaknik, unos 200.000 usuarios habrían eliminado la aplicación de sus teléfonos y muchos se habrían pasado a la app rival, Lyft.
Precisamente Lyft olió la sangre en el agua. Difundió una declaración condenando la orden de Trump y prometió donar US$ 1 millon al ACLU (American Civil Liberties Union o Unión Estadounidense por las Libertades Civiles) en los siguientes 4 años. La aplicación subió en popularidad en la tienda de Apple iOS. Pero Lyft siguió brindando viajes a sus clientes. O sea que su solidaridad con los taxistas fue parcial aunque más militante (quizás oportunista) que Uber.

Uber y Lyft son acusadas regularmente por abogados laboralistas por clasificar a sus trabajadores como contratistas independientes en lugar de empleados a tiempo completo (sin embargo ¿lo son? ¿Exigen la exclusividad de esos conductores?), privándoles de beneficios básicos, según los abogados.

Otra curiosidad: Peter Andreas Thiel, capitalista de riesgo desde Clarium Capital, cofundador de PayPal con Max Levchin, y uno de los primeros inversores de Facebook, es uno de los pocos líderes de Silicon Valley que apoya abiertamente a Donald Trump,al punto que fue uno de los oradores en la Convención Republicana.

Pero Thiel nació en Alemania, y utiliza un pasaporte de Nueva Zelanda.

Por si faltaran curiosidades: el escrito, también lo firmó la empresa de indumentaria Levis Strauss.

El silencio

Amazon no está en el documento, pero dice haber lanzado su propia iniciativa contra la medida de Trump.

Amazon envió un mensaje interno aplaudiendo su propia diversidad, y la revista digital Verge lo denominó, "la respuesta más débil, hasta el momento, a la prohibición de la inmigración de Trump".

El mensaje decía: "Mientras hemos crecido como compañía, hemos trabajado duro para atraer a personas talentosas de todo el mundo, y creemos que esto es una de las cosas que hace a Amazon genial".

Durante la campaña electoral, Donald Trump se refirió despectivamente a su rival, Marco Rubio, como "el senador de Facebook", por su interés en abrir las fronteras de USA. Ahora, el republicano Rubio prefiere no hablar.
El silencio también es la respuesta de Tesla y SpaceX, del cofundador de la empresa de medios de pago PayPal, Elon Musk, quien nació en Sudáfrica, e integra el consejo de asesores económicos de Trump, y ha presumido en Twitter sobre su influencia sobre el Presidente.
Elon Musk ha decidido permanecer en el citado consejo, argumentando que es recomendable que Trump se deje asesorar no sólo por conservadores.

En verdad, Musk tuvo una posición contradictoria. Inicialmente él tuiteó: "La prohibición de entrada a ciudadanos de ciertos países principalmente musulmanes no es la mejor manera para enfrentar los desafíos del país".

Pero temprano en la mañana siguiente, él retuiteó un post argumentando que la orden ejecutiva de Trump no era tan mala como la izquierda estaba afirmando.

Musk dijo que le presentaría a Trump algunas sugerencias para modificar el texto. Por lo visto, su recomendación no fue considerada por el Presidente.

Tampoco firmado la presentación de Silicon Valley, las empresas IBM, HP ni Yahoo, en trámite de venta a Verizon.

Ni Oracle, cuyo mayor accionista sigue siendo su fundador Lawrence Joseph Ellison, próximo a la actual Casa Blanca.

Tampoco Tinder -creación de Sean Rad, Justin Mateen, Jonathan Badeen y Ramón Denia-, ni las telefónicas AT&T y Verizon, ambas en procesos de compras que necesitan la 'luz verde' del Gobierno.

Debate en Facebook

De acuerdo a Maya Kosoff en la revista Vanity Fair, "Para muchos en Silicon Valley, la tan llamada "prohibición musulmana" fue la linea roja". Mark Zuckerberg, de Facebook, de quien se sospecha que estaría considerando una carrera política, ráapidamente publicó un post criticando la decisión de Trump.

El post provocó más de 700.000 likes, aún cuando el contenido fuese mediocre en el mejor de los casos, recordó Clío Chang.
Zuckerberg declaró estar "preocupado" sobre la orden y que el país debería "mantener las puertas abiertas a refugiados y a quienes necesitasen ayuda".

Pero más adelante en el post, Zuckerberg felicitó a Trump porque afirmó estar "contento de escuchar que el presidente Trump trabajará para los Soñadores" y que él estaba “agradecido de que el Presidente pensara que nuestro país debe continuar beneficiándose de personas de gran talento que llegan a nuestro país"".

De todos modos, en Facebook algunos empleados no estaban conformes con Zuckerberg porque una norma de la empresa consiste en bloquear todo texto o imagen que se considere parte del “discurso del odio”, pero no se atrevió a censurar los dichos de Trump cuando era candidato.

Además, Zuckerberg ha mantenido en el directorio de Facebook a Peter Thiel.

En diciembre 2016, Trump mantuvo una reunión en la que estuvieron presentes Tim Cook, de Apple; el co-fundador de Google, Larry Page; Satya Nadella, de Microsoft; Sheryl Sandberg, de Facebook; y Jeff Bezos, de Amazon.

De acuerdo al The New York Times, la inmigración fue uno de los temas que el grupo discutió. Más tarde, sin embargo, Bezos, también propietario del diario The Washington Post, calificó la reunión como "muy productiva".

En especial se esperaban opiniones de Sandberg; de Marissa Mayer, de Yahoo; y de Page.

Pero los 3 permanecieron en silencio en aquella ocasión.

Ahora se hicieron presentes y esta reacción “es, por lejos, mejor que el silencio visible de las corporaciones no tecnológicas, las cuales se beneficiarán enormemente de las desregulaciones de Trump y las reducciones de impuestos”, remató Chang en The New Republic, una revista que simpatiza con los demócratas en su vertiente Bernie Sanders, a decir verdad .

Google ha creado un fondo de crisis de US$ 2 millones, que puede ser multiplicado con el aporte de empleados hasta un total de US$ 4 millones.

Aaron Levie, CEO de Box, escribió: "Básicamente en cualquier nivel -moral, económico, o lógico- esto (la orden ejecutiva de Trump) es incorrecto y contrario a los principios de los EE.UU.".

Tom Gara, en BuzzFeed, explicó que es difícil separar estas acciones del hecho de que también beneficiará a la linea del fondo. La élite de Silicon Valley ha trabajado duro para llamarse a sí misma los "buenos CEOs", construir una narrativa de buena conducta que los ha ayudado a construir compañías enormes y muy lucrativas.

Tal como Gara escribe, "Puede quedar bien hablar, pero también es una parte importante de la receta que hizo llover oro en el norte de California durante la última década".

El lado flaco de Silicon Valley

Algunas empresas de tecnología están tomando una posición ambigua que es inquietante.

Una declaración de la Asociación de Internet, un grupo que incluye a la mayoría de las grandes compañías tecnológicas tales como Amazon, Facebook, Google, Microsoft y Twitter, repudiaron la orden de Trump argumentando que "las compañías de internet en particular prosperan en los EE.UU. a causa de que los mejores y más brillantes son capaces de crear productos innovadores y servicios justo aquí, en EE.UU.”

Un vocero de Google criticó la orden ejecutiva de Trump por crear "barreras para traer grandes talentos a los EE.UU.".

El énfasis en los trabajadores técnicos de sofisticadas habilidades buscados por Silicon Valley es desconcertante, para los defensores de los derechos de inmigrantes.

Chris Beard, CEO de Mozilla, escribió en un post: "Al cerrar de un portazo la puerta a inmigrantes talentosos... la prohibición creará uina barrera a la innovación, desarrollo económico e impacto global".

Beard continuó diciendo que "inmigrantes talentosos han realizado amplias contribuciones al crecimiento y la prosperidad de los Estados Unidos" y que la orden en "excesivamente amplia" (una forma de llamarla imprecisa).

La pregunta es: ¿En qué punto la orden no será excesivamente amplia?

Las compañías tecnológicas que se quejan que las restricciones se apliquen a inmigrantes "talentosos" ¿acaso sugieren que sí aceptarían la prohibición al resto de los inmigrantes musulmanes en el caso de que Trump garantizara un "apropiado y necesario” estudio de las habilidades tecnológicas de los interesados?

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