El caso emblemático de Larissa, presa en España con cocaína de Bolivia

El hecho es que, a raiz de la aguda crisis económica que sacude al Brasil, un importante sector de la clase media brasileña está padeciendo un proceso de vulnerabilización especialmente entre sus mujeres jóvenes.

El caso emblemático de Larissa, presa en España con cocaína de Bolivia

20-12-2016 13:44 hs.

Son muchachas solteras en edad de transición entre el colegio y la universidad que generalmente permanecen vinculadas a su núcleo familiar, dependiendo económicamente de sus padres y llevando una vida de comodidades y cierto glamour, con privilegios propios de una sociedad urbana moderna. Ese estilo de vida está siendo demolido por la crisis económica que azota a este enorme país. Las familias se van desarticulando en un torbellino de deudas bancarias, quiebras de patrimonios empresariales y una galopante depauperización que llevan a los padres de familia perder control sobre sus hijos e hijas. Es una clase media que está siendo irremediablemente condenada a enlistarse en las filas de la pobreza. El vacío anímico y material que ello provoca en las muchachas habituadas a un buen vivir que se les va, las torna vulnerables ante las tentaciones de dinero fácil con que las mafias del narcotráfico y de la industria sexual las coptan, destruyendo sus vidas de todos modos. Aunque suelen caer consciente y voluntariamente en las trampas de estas redes, ellas son víctimas en potencia. Se ha comprobado que además de traficar sexualmente con sus cuerpos, estas organizaciones las utilizan como “mulas” para traficar cocaína.

El caso de Larissa —cuyo nombre real no haremos público en resguardo de la imagen y el honor de una joven  indudablemente víctima, que la ley protege— es emblemático de esta emergente realidad en el Acre.

Un día de julio, la afligida madre de Larissa se presentó en oficinas de la Sejdhu. Su hija perdió contacto con ella a fines de junio. Larissa estaba en Bolivia a donde había partido de Rio Branco el año 2012 tras sufrir las consecuencias económicas de un abuso laboral en su fuente de trabajo. Necesitaba reparar su motocicleta, entre otras urgencias domésticas, y no tenía dinero. Su madre, divorciada, mantiene a los hermanos menores.

Sus primeros meses en Bolivia fueron bonancibles. Decía que había encontrado un buen trabajo en La Paz como asistente en el consultorio de un prestigioso médico boliviano. Enviaba periódicamente remesas por Western Union aliviando las penurias económicas de su familia en Rio Branco.

De un día para otro Larissa dejó de comunicarse con su madre. Se perdió todo rastro de ella, estaba desaparecida. La Secretaría Estadual de Justicia y Derechos Humanos encaminó el caso para la Policía Federal y, como Director de Sol de Pando, participé en las indagaciones preliminares contrastando la información que había obtenido el mes de mayo en Cobija, cuatro días antes de que Quintana me iniciara el juicio por “sedición”. Las coincidencias eran asombrosas.

Según indagaron agentes de la Policía Federal de Rio Branco, Larissa habría sido empleada para trabajar en un club nocturno de La Paz conocido como “Avalon No Limits” que funciona en el barrio de Miraflores. Es propiedad del empresario de espectáculos Franklin Mendoza Doria Medina, apodado el “Choco”, quien también administra un local similar en Santa Cruz conocido como “Club VIP No Limits”. Ambos establecimientos funcionan desde el año 2012. El señor Mendoza —que tiene interesantes antecedentes judiciales en Rio Branco— vende servicios sexuales de mujeres brasileñas y paraguayas. Larissa, la muchacha acreana, siguió la misma ruta que me había descrito Rayane aquella noche del 6 de mayo en el “Tía Isabel” de Cobija.


Mikael Albuquerque en el teleférico de La Paz, enero de este año. Este joven de Rio Branco es el encargado de conducir a las muchachas de su ciudad hacia un circuito de prostíbulos que comienza en Cobija y termina en Arica. | Foto Policía Federal
El responsable de llevar a Larissa hacia los dominios del “Choco” fue un brasileño, de Rio Branco, llamado Mikael Albuquerque, un activista GLBT que a pesar de su aparente corta edad lleva una vida de lujos excesivos, transitando permanentemente entre Rio Branco, Cobija y La Paz, siempre en compañía de bellas muchachas acreanas que Mikael conduce hacia Bolivia en pos del sueño que terminará en pesadilla.

La hipótesis inicial sobre la desaparición de Larissa en manos de “Mikael” y el “Choco” fue que habría sido transportada hasta Arica, ciudad chilena a la cual ella habría manifestado su deseo de llegar para mejorar sus ingresos, según le comentaron amigas suyas a su madre, colaborando en la búsqueda.

A principios de agosto el caso tomó un giro inesperado. Larissa reapareció y se comunicó con su madre mediante una carta sin fecha. Estaba en Madrid, España, recluída en la cárcel de mujeres de Henares, acusada por el delito de narcotráfico. Había sido embarcada en el aeropuerto internacional de Viru Viru, en Santa Cruz, Bolivia, llevando una carga de cocaína.

Al tomar conocimiento que el cuerpo de su hija de 23 años fue prostituído y usado para traficar drogas en Bolivia, la madre de Larissa no ocultó su indignado dolor. “Cómo é que eles poderam fazer isso com minha filha, tão tenra, doce e tranquila que ela é, tão bonita”, exclama la angustiada mamá sollozando, con el rostro visible y precozmente demacrado, mientras estamos reunidos en la oficina del Delegado de la Policía Federal junto al coordinador de la Sejdhu.

Seguramente las autoridades bolivianas sabrán esclarecer las circunstancias en las cuales aquella vulnerable muchacha de Rio Branco fue involucrada con el negocio del narcotráfico después de ser prostituída. ¿Quién la embarcó desde Santa Cruz? ¿Quién pagó su pasaje a Madrid? ¿Quién era el dueño de la cocaína en Bolivia y a quién estaba destinada en España? ¿Quién es el causante directo de ese aterrante despertar en el “sueño boliviano” de la joven acreana?

Mas no esperemos que Larissa ni su madre digan lo que saben. Tienen derecho a guardar silencio, son las víctimas.

Los responsables de la atroz pesadilla que sufren injustamente estas inocentes mujeres brasileñas se encuentran en Bolivia, gozando de impunidad y con influencias políticas al más alto nivel.

Aquí también cabe remarcar que no estamos vinculando de manera directa al Ministro de la Presidencia, el señor Quintana, con la organización que lidera el señor Mendoza Doria Medina. Es muy posible —y ojalá así sea— que entre ambos personajes no exista ninguna relación ni contacto alguno; pero el nexo político indiscutible y premeditado del señor Quintana con la  familia Humérez, propietaria del lenocinio “Tia Isabel” en Cobija, donde las muchachas que son sacadas de Rio Branco hacen escala para llegar hasta los dominios sin límites del señor Franklin Mendoza, facilita sin duda alguna la operatividad territorial de esta red internacional de Trata y Tráfico de Personas con fines de Explotación Sexual, desplazándose además sobre las mismas rutas de ida y venida utilizadas por el narcotráfico. Es la permisividad concupiscente de Quintana, por su avidez de poder, la que permite viabilizar esta monstruosa configuración delincuencial del Estado boliviano.
Sol de Pando

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