Roberto Pettinato: “Lanata es una versión progre de Bernardo Neustadt”

En diálogo con Infobae, el ácido conductor y músico habló sobre la actualidad nacional, el presente de la tele argentina y hasta del presunto romance entre Susana Gimenez y Facundo Moyano.

Roberto Pettinato: “Lanata es una versión progre de Bernardo Neustadt”

20-11-2016 21:16 hs.

"Desayuno con mate porque me di cuenta que el café, las aspirinas y todo ese tipo de cosas hacen muy mal a la salud. La gente que se cree que todo el mundo es drogadicto, y fijate que una aspirina diaria durante dos años te hace un agujero en el estómago. Cómo puede ser que a un tipo del mundo del rock, un tipo de acero, una aspirina le cause una úlcera el año pasado. Fue lo único que tuve en mi vida". Así empieza una charla desopilante y profunda con el músico y conductor que de a poco fantasea con su retiro: "Hoy a la mañana me desperté y dije: '¿Hasta cuándo es esto? ¿Cuánto tiempo más?'". Entonces lo llamo a mi amigo Miguel Gruskoin y siempre me hace cálculos: "Creo que cinco años más tenés", pero digo: "¿Cinco años más de exposición o cinco años más de trabajo real?". "Bueno, de trabajo real pueden ser ocho". Hace veinte años que hacemos esta cuenta.
—Evidentemente, calculan mal.

—Calculamos pésimo y seguimos haciendo cuentas inútiles. Cada año que digo: "Bueno, listo, se terminó, ya está".
—¿Pero con qué tiene que ver: la plata, el placer, la vocación?

—Lo interesante de un artista es saber estar, saber decir, tener contenido, pero también saber retirarse a hacer contenidos y otras cosas que no tienen nada que ver. Viste cuando decís: "Al final se retiró, se compró una casita en Bariloche y escribe novelas desde ahí". O "toca el saxofón en Nueva York con un grupo de nigerianos".

—Un gran cierre, digamos.

—Claro. Son cierres humildes, no son para decir "me llené de plata", pero son cierres con un contenido de energía positiva. Te dedicás a escribir o a tocar música y a hacer cosas que no sean la parte desagradable de la profesión que uno también la tiene que hacer. Si yo te pongo todos los días con participantes que tienen que embocar una plumita dentro de un vaso de agua o a hacer equilibrios con los dientes, tenedores y cuchillos, seguramente no es una vida muy profunda, no es algo que te va a gustar demasiado y vas a extrañar este living. Con La hormiga imperial pude volver en un formato pequeñito, inventamos que soy una hormiga pero imperial y que estoy adentro de un hormiguero, fuera del circuito, de alguna manera es el late night show que yo siempre quiero hacer. Como a veces no se puede hacer, entonces me las ingenié. Vos me podrías decir: "Bueno, pero ¿por qué no hacés otra cosa?". Y, porque hacer otra cosa hubiese sido la picadora de carne. En la televisión, hay una picadora de carne buena, que si te toca, genial, y hay una picadora de carne que es decepcionante, que la hacés por trabajo, porque te llaman, fichás y lo hacés. Llega un momento en la vida en el que uno no tiene tantas ganas de adaptarse a todo lo que te tenés que adaptar. Es el momento en que uno tiene que empezar a pensar: "¿Qué es lo que hice en mi vida? ¿Quién soy más o menos?", y profundizar sobre lo copado que sos. ¿Cómo lo logré? Por un lado, con el stand-up, donde soy un tipo totalmente libre, zarpado y hago lo que quiero. La pata de una radio, Sumo x Pettinato y La hormiga imperial. Hay como una triangulación, no es que meto las plumas adentro del tachito del ganso y mientras tanto hago Sumo x Pettinato. La hormiga imperial también tiene que ver con ese standupero, el standupero también tiene que ver con Sumo x Pettinato.

—En este momento estás bien con lo que hacés, nada lo estás padeciendo.
—Claro, pero mirá todos los años que te lleva. Estoy en la tele desde el año 1987, me fui tres a España, ponele fijo desde 1992. Y cada tanto te tocan proyectos que vos decís: "Esto es re Pettinato". Cada tanto te toca uno que sale Orsai a la medianoche con [Gonzalo] Bonadeo, Duro de acostar por Telefe, Duro de domar por otro. Después hay muchas cosas que vos…
—¿Si te convocan para conducir Intratables?

—No, no puedo.

—¿Ni por mucha plata?

—No, hoy ya no puedo estar con quince mil personas discutiendo, debatiendo. El debate en la Argentina es el opio de la Argentina. Es un choto, es una cosa que en un momento decís "basta". Menos en programas que parecen de otra cosa, pero son programas de espectáculos de la política, un poquito de economía, "hablemos un poquito de los pobres, hablemos un poquito de tal medida del Gobierno". A la semana estaría muerto del aburrimiento de presentar gente que no sé los nombres ni lo que hacen, no sé si me están mintiendo. Es muy trabajoso.

—Más allá de Intratables, ¿sentís que hay mucha política en la tele hoy?

—Yo no veo que haya mucha, no hay mucha política en el país. Antes había demasiada política y ahora cada uno demuestra rápidamente sus cartas. El kirchnerismo mostró sus cartas rápidamente con su pésimo manejo de la prensa, tienen cero marketing, y los del PRO son súper marketing. Se ve rápidamente el juego de cada uno. Ahora, tal vez se habla menos de política, no hay un 678, no es como antes. Había un solo programa, pero era tan irritante que vos decías: "Chicos, por favor, disimulen un poco". La gente de Cambiemos es mucho mejor en ese sentido, te disimulan mucho mejor y parece que estamos todos juntos en la misma bicicleta, en la misma bicisenda, haciendo maratones hacia alguna parte los domingos.

—De la vuelta de la democracia a hoy, ¿quién fue tu presidente preferido?

—Yo me equivoqué junto con todos. En la época de [Carlos] Menem pensaba que estaba todo bien, hasta que hubo gente que me decía: "No, no está bien, no podés tener el dólar 1 a 1 cuando en Estados Unidos…". Y vos estabas: "Esto es una fiesta". No tuve un presidente así, favorito. Sí me impresionó un presidente que yo no sabía ni dónde iba la H, subiera con el 22% y lograra un enderezamiento del barco. No me gustó cuando ya te das cuenta de que es el famoso populismo del año del pedo, que decís: "No puede ser que todavía exista eso". Como tampoco podés creer que exista que el marketing lo pueda todo. Es muy gracioso, porque [Daniel] Scioli estaba diciendo la verdad de lo que iba a hacer el otro, fue muy gracioso. Como me dijo una vez un analista: "La víctima siempre gana". Entonces, el otro se victimizó y le dijo: "Tienen una campaña del miedo" y todo el mundo dijo: "Pobre, Mauricio". Fue una cosa muy graciosa, como yo digo, votamos el mejor beso.
—Igual pasan cosas insólitas en la Argentina, los bolsos, por ejemplo. Me imagino que para quien escribe son cosas que superan toda ficción posible.

—Sí, igual yo creo que pasa con todos los gobiernos, están los que lo hacen de una manera más burda y los que no sabés qué pasó. Algunos son burdos, ¿cómo vas a ser chofer o empleado de un banco y vas a tener 270 casas? ¿Nunca pensaste un plan B? ¿Nadie te dijo nada? En cambio, este Gobierno son tipos que ya vienen de empresas, de cosas, de cuentas off shore. Son tipos que ya manejan otro nivel, no hay Lázaro Báez desparramados por este Gobierno, al próximo tal vez le va a llevar ocho años empezar a revisar las cuentas del Metrobus, de cuánto costó la bicisenda.

—¿Qué te enoja más, la corrupción o la estupidez?

—No, acepto la corrupción como parte del juego de todo gobierno. Desde Nerón para acá o antes todos fueron así. Uno no ve los negocios, pero estoy seguro de que hasta las pirámides de Egipto deben haber sido un negocio, todo se hacía con base en las grandes corrupciones de los imperios. Pero la estupidez sí, porque es la que fundamentalmente presiona y achata la imaginación de la gente y es la que realmente sufren los pueblos en una forma verdaderamente invisible. Vos no te das cuenta de la estupidez que te rodea.
—Igual pasan cosas insólitas en la Argentina, los bolsos, por ejemplo. Me imagino que para quien escribe son cosas que superan toda ficción posible.

—Sí, igual yo creo que pasa con todos los gobiernos, están los que lo hacen de una manera más burda y los que no sabés qué pasó. Algunos son burdos, ¿cómo vas a ser chofer o empleado de un banco y vas a tener 270 casas? ¿Nunca pensaste un plan B? ¿Nadie te dijo nada? En cambio, este Gobierno son tipos que ya vienen de empresas, de cosas, de cuentas off shore. Son tipos que ya manejan otro nivel, no hay Lázaro Báez desparramados por este Gobierno, al próximo tal vez le va a llevar ocho años empezar a revisar las cuentas del Metrobus, de cuánto costó la bicisenda.

—¿Qué te enoja más, la corrupción o la estupidez?

—No, acepto la corrupción como parte del juego de todo gobierno. Desde Nerón para acá o antes todos fueron así. Uno no ve los negocios, pero estoy seguro de que hasta las pirámides de Egipto deben haber sido un negocio, todo se hacía con base en las grandes corrupciones de los imperios. Pero la estupidez sí, porque es la que fundamentalmente presiona y achata la imaginación de la gente y es la que realmente sufren los pueblos en una forma verdaderamente invisible. Vos no te das cuenta de la estupidez que te rodea.
—¿Sentís que la despenalización ayudaría?

—No tengo una idea formada sobre eso; igual, como está el mundo, agarrado con alambres, creo que todo puede ser peor. Con gente como la que está en los gobiernos, con gente como la que controla todo lo que tiene que ver con la drogadicción, las adicciones, los centros, yo digo: "Dios mío, si encima estos…". No sé cómo es eso de la despenalización, no sé si es que la van a vender toda en los kioscos, pero en la Argentina todavía no estamos de acuerdo en si hay que usar preservativos o no. A mis hijos les enseñé a ser cautos, ninguno se me murió de sobredosis, todos salen por todos lados, hacen cualquier cosa, y sin embargo algo bien debo haber enseñado en su momento, se habla abiertamente de las cosas y nunca pasó nada. Es lo que pienso hacer con los más chicos cuando sean más grandes, se les va explicando cómo es el mundo.

—¿Qué es lo peor que puede venir a plantearte un hijo?

—Cualquier cosa que no puedas responder es un gran problema. Te pueden decir: "¿Por qué hay pobres?". Uf. La vez pasada debatían entre ellos, tienen 8 y 6, y no sé qué decían de las drogas, y Lorenzo decía: "Vos callate, vos no sabés lo que son las drogas". Yo iba con el auto y decía: "Dios mío, cuando me empiecen a preguntar". O, por ejemplo, ellos ahora viven bien y piensan que van a vivir siempre bien. Yo les tengo que enseñar que no es seguro que vayan a vivir siempre bien.

—En ese sentido, los más grandes lo vivieron más, porque no llegaron a tu vida con plata y todo resuelto.

—Ellos agarraron al papá hippie, pero igualmente hoy en día recuerdo con tanto cariño toda esa época, y ellos también. Me decían: "Ay. ¿Te acordás cuando hacías vos la mermelada?". Les hacía la mermelada de naranja que estaba una hora tratando de cocinarla.
—¿Hoy hacés una mermelada de naranja?

—No. Ayer justamente hablaba de eso de querer volver a la selva y a los lugares donde mi padre me llevó cuando era chico, a la Amazonia. Al final decís: "No son tantas cosas importantes las que te pasaron en la vida y en general ya pasaron". Esos momentos no tienen que ver con el dinero, no tienen que ver con el confort, y no tienen que ver con una época en la que viajamos a Miami. Tienen que ver con experiencias más potentes, algo más profundo.

—¿Tamara ya aceptó tu noviazgo?

—No, pero esas son cosas que ya empecé a soltar, uno no puede estar toda la vida agarrado. Uno va llevando un carro que es su pequeño imperio. El mío son tres gatos, cinco hijos, saxofón, guitarra y mujeres varias, que pasan, pasan, una queda. Y vas tirando el carro, pero llega un momento en que ya te duelen las manos de tantas correas, entonces llega un momento en el que empezás a soltar, decís: "Bueno, chicos. ¿No te cae bien? Bueno, no te la voy a presentar, no hay problema".

—¿No se la presentaste?

—No, lo horrible es el padre que quiere sentar a su novia o a lo que sea en la mesa del domingo o la mesa navideña, eso sí me parece un plomo.
—¿Quién te parece la mujer más linda de la Argentina?

—Mis gustos son medio raros, no soy de los que son fanáticos de Pampita o de Nicole Neumann. Jazmín Stuart era muy bonita, la miraba y me quedaba, me parecía preciosa. Y hay otra también, la mujer de [Pablo] Trapero me gustaba.

—Martina Gusmán.

—Me encantaba, me parecía muy linda. Una que era preciosa, Paula Siero, una cara rara.

—Te gusta más la mujer sin operar que operada.

—Obviamente y con una cara potente.

—¿Quién te parece el mejor conductor y quién te da vergüenza?

—Todos tienen algo para lo que sirven, el problema es cuando quieren meterse en algo que no sirven. Por ejemplo, lo veo a [Germán] Paoloski, que me cae simpático, tratando de hacer un late night show y no está bueno; le envidio la escenografía, sería perfecta para mí. Pero me parece que cuando uno se mete en cosas que no, es que no. Guido Kaczka es un tipo que me gusta para un programa, no para cinco programas donde ya no le da más la cabeza, porque ya entre eso y la radio te das cuenta de que la cabeza no le da más, repite lo mismo todo el tiempo, no das más, te cansás.
—¿[Jorge] Lanata?

—Me parece un gran showman en el sentido de la simpleza. A [Marcelo] Longobardi no le entiendo una sola palabra de lo que habla, pero sin embargo me cae bien él. En cambio, Lanata es como si fuera un paso progre, cool, de lo que en una época fue Bernardo Neustadt. No ideológico, en el mecanismo de hacer delivery de información, tiene esa cosa como que todo el mundo le entiende.

—¿Y Víctor Hugo [Morales]?

—Me encantaba Víctor Hugo, siempre me pareció muy articulado, un tipo que habla, tiene una verba que es impresionante, pero lamentablemente, para mí, cuando se metió en la súper defensoría de los K, perdió un cierto encanto por meterse ya demencial. Era: "Ya, por Dios, basta, chicos".

—¿Qué opinás de Susana [Giménez] con [Facundo] Moyano?

—A mí me parece muy bien si es verdad que salen. Me parece linda Susana Giménez. No es mi estilo, pero para sus años es una linda mujer, y si a él le gusta, está bien que lo haga. No creo que salgan, Susana no quiere nada, no quiere enamorarse, quiere más un hueso, me parece.

INFOBAE

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