Una conducta reprochable

El escaso compromiso que muestran las grandes cadenas de supermercados con las familias, con el sector productivo y en la lucha contra la inflación, es preocupante. Un mínimo análisis de los productos básicos de la canasta familiar muestra con claridad que los ajustes realizados por los hipermercados supera ampliamente a la tasa de inflación que marcan tanto el INDEC como las consultoras privadas que miden precios. Con solo comparar lo que costaba por ejemplo un paquete de fideos secos de primera marca en noviembre del año anterior y cuánto están cobrando ahora, se observan los márgenes de ganancia que vienen teniendo estos grandes grupos comerciales.

Una conducta reprochable

09-11-2016 07:24 hs.

Pero no es sólo remarcando precios que estos formatos comerciales sacan ventaja de su poder de mercado. Con promociones falsas, con prácticas desleales, se apropian de la renta familiar. Y en esto de engañar, las pequeñas y medianas empresas proveedoras de hipermercados también son víctimas constantes de las presiones que ejercen cortándoles la cadena de pagos, difiriendo pagos a 90 o 120 días, devolviéndoles mercadería que dañaron para que la empresa proveedora se haga cargo, fijando precios ínfimos y condiciones de pago y entrega abusivas. Las vías por donde los hipermercados se aprovechan de las pyme son múltiples, por ejemplo el llenado de la primera góndola generalmente está a cargo del productor o proveedor de mercadería, o mismo cobrando excedentes en los fletes y en la logística, que suelen estar centralizados por el mismo grupo de mercado interviniente. Para el productor del interior del país nada sorprende. Estas megaconcentraciones comerciales habitualmente mandan sus agentes de compra a aprovecharse de la grave situación financiera de muchos de ellos y que, por necesidad de mantener su plantel de empleados y cubrir los costos mínimos casi "regalan" sus pequeñas producciones para que después se remarque a precios hasta 15 veces mayor al que lo compran, como viene denunciando CAME.

Si se quiere combatir la inflación, hay que acompañar la política monetaria, fiscal y productiva con un estricto control de estos grupos oligopólicos que forman y deforman precios. El Estado tiene herramientas para evitar estos desvíos. Sólo hay que tomar la decisión política de corregirlos.

OSVALDO CORNIDE

 

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